miércoles, 24 de abril de 2013

Luis Conde (presidente del Salón Náutico de Barcelona)

Luis Conde, apasionado por el mar, el viento y el Sol
[Entrevista realizada en abril del 2009, y publicada en la revista 100x100 Regata]

LAS CRISIS SE COMBATEN CON OPTIMISMO Y REALISMO

El nuevo presidente del Salón Náutico Internacional de Barcelona, ​​Luis Conde, es persona marcada por su pasión por el mar. Una afición que viene de lejos. Parece una predeterminación. Su ligazón a las cosas de la náutica, en todas sus vertientes, le ha encaminado, por las circunstancias, a convertirse en el máximo representante del Salón más importante de la náutica que se hace en nuestro país, y el segundo a nivel europeo. Empresa, deporte y cultura ligan perfectamente en su perfil para llevar el timón del Salón Náutico Internacional de Barcelona los próximos años, que se prevén difíciles.

No es casual que Luis Conde esté rodeado de mar por todas partes. Tiene acreditada su pasión por el mar. Ha navegado mucho, sobre todo por el Mediterráneo y ha cruzado el Atlántico varias veces. Es, también, un empresario del sector, accionista mayoritario de Marina Palamós. Tiene un hijo que es arquitecto naval. Ha sido, a lo largo de su vida propietario de 15 embarcaciones, por lo a su vez es un cliente y usuario de la náutica y como tal, conocedor como nadie del sector, desde todos los puntos de vista.

Además, a estos "haberes", se deben añadir dos de mérito especial para presidir un Salón Náutico: 1.- desde joven le atrajeron los deportes de mar, empezó con un velero de la clase finn  y  2.- ha escrito un excelente libro que trata sobre su experiencia como navegante y náufrago, que le hizo reflexionar profundamente sobre la tragedia más grande que puede tener un armador: el perder el propio barco, en aguas de Cabo Verde.

- ¿Parecía predestinada su elección con presidente?
Cuando me lo propusieron no pude negarme. Actualmente hay una tendencia, como una moda, en rechazar este tipo de nombramientos. Todos huyen de estas representaciones. Es verdad que roban tiempo, te complican tu vida particular, hay que desplegar mucha energía. Pero cuando me lo propuso el director de Fira de Barcelona, ​​no pude decir que no...

- Ha sido nombrado presidente del Salón, en una coyuntura difícil, sustituyendo al anterior presidente Enric Puig, fallecido el pasado septiembre y cuando la crisis, entró como un caballo desbocado en un garaje, a finales del 2008...
Sí. Las cosas, a veces, vienen de forma repentina. Yo formaba parte del Comité del Salón, pero nunca hubiera pensado, y menos en aquel momento, que se me ofrecería la posibilidad de presidir el Salón. Pero las circunstancias mandan. La mayoría de las cosas, a veces, no se programan.

- No es un caramelo apetecible, ahora, ser presidente del Salón Náutico, un sector que parece está viviendo un momento delicado.
No creo en los momentos  delicados. Además, pienso que las crisis no son el fin del Mundo. Incluso las crisis son el inicio de nuevas y mejores expectativas, si se saben trabajar y mirar con amplitud de perspectiva.

- Crisis, es igual que transformación, decían los clásicos griegos...
Toda crisis es el inicio de una nueva etapa, y hay que estar preparados y trabajar para que las nuevas etapas sean mejores. Las crisis abren un abanico de nuevas oportunidades y de mejores posibilidades, para rediseñar el futuro.

- ¿Optimista?
Siempre. De natural con mi persona. Tengo este talante, pero también, soy realista. Soy de los que piensan, como William Arthur Ward"los pesimistas se preocupan por el viento, los optimistas esperan a que cambie, los realistas ajustan y triman las velas". Es con esta última afirmación con la que tenemos que hacer frente a la crisis.

- ¿Cómo piensa 'trimar' el Salón?
He propuesto al Comité Organizador cinco ejes directrices de acción, como si fuera un track de GPS, o unos "drivers", para alentar y darle vitalismo en un momento de crisis: 1.: Ciudad, es decir debemos imbricar más a la ciudadanía con el Salón, deben sentirlo suyo, con manifestaciones ciudadanas, promociones y explicar que es la actividad en el mar y como aprovecharlo. 2 º.: Deporte, faceta fundamental, ya que el mar es un escenario de deporte, al aire libre, y nuestro país tiene una ventaja añadida de poder disponer de él de forma natural. 3 º.: Salud, difundir y dar a conocer una realidad, que la actividad en torno al mar es saludable, y por tanto económicamente interesante para la sociedad, ya que evita muchas enfermedades, 'estreses', sedentarismo. El doctor, Valentín Fuster, famoso cardiólogo y muchos médicos son practicantes de deportes de mar, reconocen que el mar es la mejor terapia para prevenir y evitar futuras enfermedades y patologías. 4 º.: Turismo y Cultura, pues el mar es una fuente de cultura y propicia una actividad económica vital para nosotros, como es el turismo, tanto el de crucero, en gran puertos, como los 'charters', las vacaciones náuticas, etc. Y por último uno de los 'drives' que también he definido es el de la Familia, pues creo que el Salón, debe contemplar estratégicamente a las familias, que son, al fin y al cabo, los usuarios más fieles de la actividad náutica, y la que inicia y fomenta a los futuros practicantes de esta afición, en el fondo, los verdaderos usuarios del Salón.

- ¡Tiene una idea muy social y cultural de lo que tiene que ser un Salón!
El Salón debe ser el gran foro, el ágora, donde la gente que le gusta la náutica, los que practican los deportes de mar y de los que quieren acercarse a ella, puedan encontrarse. Debemos facilitar esta función de plaza pública. Desde siempre el Salón de Barcelona, desde sus orígenes, ha tenido esta filosofía. Y creo que la hemos de mantener. Por supuesto sin olvidar de que también es una feria, un mercado, el gran escaparate de la mercancía y de los servicios náuticos, al alcance de todos los segmentos de clientes.

- Conoce mucho el mar, ¿Cuándo lo descubrió?
De pequeño veraneaba en Caldetes, y siempre estaba mirando el mar, y contemplaba con admiración, como navegaban los veleros que salían del puerto de Arenys, o miraba los patines que estaban varados en la playa de ‘la caleta’ de la playa de Caldetes.

-Su ‘bautismo de mar’, ¿cómo fue?
Entonces no existían Escuelas de Vela. Pero un amigo, conocedor de mi pasión por el mar, Gerardo Seeliger, me animó a comprarle su finn, que para él ya era "viejo", pues entonces entrenaba para los Juegos de Munich. Con este velero hice mis primeros bordos en el Puerto de Arenys de Mar. Entonces la gente que navegaba en esta clase eran los Turró, un Conde, que era canario, los Doreste. También había muchos dragonesA partir de entonces la pasión fue aumentado, y participé en regatas, como el Trofeo Godó, el Princesa Sofía. 

- Aún hoy, usted es un navegante empedernido...
El mar lo es todo para mí. Necesito oler el salitre, oir la ola contra el casco del barco, sentir el viento en el aparejo y en las velas. No es broma, necesito el mar como el aire para respirar. Esta necesidad hizo que, cuando tenía el finn, me comprara también una neumática, una "pirancho" y navegaba todo lo posible por la costa catalana, hasta que me decidí comprar una "menorquina", e hice la primera travesía en el Canal, desde Andratx a Barcelona, ​​a motor, y como siempre, con la ola de norte en contra, hasta llegar, casi sin combustible, con mar llana, a Barcelona. Luego me compré una embarcación que había pertenecido a Antonio Gades y Pepa Flores, toda ella de madera y con ella hice todo el Mediterráneo occidental, todas las islas, hasta que adquirí el ‘Toleman’.

- ¡Un velero de leyenda!
Sí, una verdadera joya, todo él de madera de teca. Era italiano. Con él saboreé lo que era la navegación clásica. Hice ‘todas’ las islas italianas, Córcega, y realicé mi primera travesía al Atlántico, navegando por el Caribe. Descubrí Cuba con él. El ‘Toleman’ fue el velero de mis grandes recuerdos náuticos, incluso el de su propio naufragio.

- ¡Lo más duro que le puede pasar a un armador!
Sin duda, pero que pone a prueba su talante  y el de las personas que le rodean. Y si tienes la suerte de que lo puedes contar y asumes la tragedia que supone, reflexionas sobre ella, analizas sus causa y ​​lo que supone un naufragio, lo destilas todo y al final logras superar lo que tiene de drama, te conviertes en un persona más adulta.

- ¿Es como superar una crisis?
Muy parecido. En el libro que escribí sobre la experiencia del naufragio del 'Toleman' hago una analogía comparándolo con una situación de crisis en una empresa, de una institución, etc. Decía en el libro que para gestionar una crisis hay que tener claro cuál es el objetivo que tenemos que superar, poner el rumbo adecuado para lograrlo, intentar disponer del mejor equipo para alcanzar el objetivo de superar la crisis, y sobre todo estar siempre disponible, ya que en un momento de crisis el sentido de la urgencia es indispensable, y hay que estar siempre en situación de disponibilidad. También remarcaba que para superar una crisis es necesario actuar sobre el terreno, es decir, poder ver y tocar el entorno que provoca la crisis, ya que es difícil manejar desde lejos o por delegación una situación de urgencia. Y sobre todo, hay que dialogar y profundizar con tus colaboradores directos en el lugar de la acción, y disponer de un buen equipo de asesores o amigos que te aconsejen o den su opinión sincera, para valorar y analizar fríamente todas las opciones para poder actuar con propiedad y objetividad. Por último hay que ser, sobre todo, optimistas y realistas.

- Buena receta. ¿Es por eso que no tiene miedo a la crisis?
No, no la tengo miedo. Las crisis están para enfrentarlas. He vivido muchas de ellas y todas las he ganado. A largo plazo, seguro que superaremos ésta en la que hemos entrado. No se acaba el Mundo. Y a corto plazo, creo la vamos a superar. Parece  que hay signos positivos que lo muestran. En este sentido, y de aquí a noviembre, estos signos, esperemos, se habrán consolidado.

Perfil
Luis Conde
, nacido en Barcelona en 1950, es un economista, y asesor de empresas, especialista en "busca talentos" y un conocedor del mar en toda su intensidad. Formado en el sector de la banca, en la escuela de la Banca Mas Sardà, es padre de 8 hijos, y socio de la empresa Seeliger & Conde. Un personaje que tiene el reto de conducir la nave del Salón en un momento donde dicen que el sector está viviendo una plena patología de crisis. Su optimismo y experiencia debe ser un revulsivo y un nuevo estilo.



Angel Joaniquet


martes, 26 de marzo de 2013

Rafael Marsans (aventurero y navegante)

Rafael Marsans junto al 'Synera', velero con el que ha rodado por el Atlántico

[Entrevista publicada en el boletín del Club Nàutic d’Arenys de Mar, núm. 65, septiembre 1995]

NAVEGANDO POR EL ATLÁNTICO

Aventurero nato, Rafael Marsans, patrón del ‘Synera’, acaba de cubrir una de las rutas soñadas por todo navegante. Seguir el camino de los alisios y volver al Mediterráneo. Es uno de nuestros consocios que ya tienen en su palmarés el haber atravesado el Atlántico. Un día tendremos que hacer un cuadro de honor de todos nuestros consocios que ha cruzado el Gran Océano. A ‘Rafa’, las aventuras le vienen de muy joven. En el año 1962 atravesó África de Norte a Sur en una moto Montesa, una Impala. Realizó más de 30.000 km en tres meses. Una prueba de resistencia y pericia, única, tanto para la moto como para el piloto. Fue la hoy olvidada ‘Operación Impala’, que puso en mercado esta formidable moto de la factoría de Esplugas, gracias a este proyecto aventurero de unos jóvenes motoristas. Pero años antes, en 1959, ‘Rafa’  tuvo su primera experiencia con la navegación. Fue a bordo de una menorquina, que una vez salida del puerto de Barcelona, decidió, sin avisar a nadie, irse a las isla de Mallorca. Ha sido un pionero en la regata la Ruta de la Sal y en el año 1985 le dieron el título de ‘mejor navegante del Mediterráneo’ por haberlo navegado desde Arenys de Mar, Túnez, Sicilia y el Egeo. El año pasado, decidió cruzar el otro charco, el Atlántico. En diciembre de 1994 partió. Por Navidad estaba en Madeira. El Año Nuevo lo pasó en Tenerife. Para Reyes estaba en Islas Cabo Verde. Y el 29 de enero de este año alcanzó las Barbados.

-Nos dices que navegar por los alisios es relativamente fácil ¿Te lo crees o es que haces marketing para que hagamos esta navegación?
            No. Es verdad. Navegar con los alisios no es complicado. Eso sí, has de tener el barco muy preparado. No puedes tener un barco ‘flojo’. Allí el viento es duro. Franco, constante, pero fuerte,… Es fácil navegar con ellos y es el sueño de todo navegante. Pero siendo el mejor viento del mundo, puede que asuste a muchos que nunca hayan navegado a vela con una fuerza 7.

-Muchos de nosotros ya no salimos con un viento de fuerza 5, que lo consideramos ya como viento fuerte…
Sí. Pero es una cuestión de amarinarse. Cuando llegas a la zona de los alisios, se supone que has navegado días, en incluso semanas. Llevas una rutina a bordo. Estás amarinado. Entonces, no hay viento que te pare. Y además lo coges de popa.

-Claro, pero, aparte del amarinamiento ¿qué cosa es imprescindible para navegar por los alisios?
Tener unos buenos timones.

-¿Timones?
Sí, los timones han de ser resistentes. Es esencial. El esfuerzo que realizan es brutal. Toda la navegación se hace a fuerza de timón. Si te fallan, te fallará todo en los alisios.

-Dices,  que hacer el alisio es sencillo, y remarcas, que lo difícil es volver a casa, en tu caso el Mediterráneo…
Es lo complicado. Por dos razones. Cuando llegas a las Antillas, aquello te retiene. Es un paraíso. A pesar de que estamos a finales del siglo XX, allí se vive en otra época, que te atrapa. El ambiente, las innumerables islas, todas distintas, la gente que encuentras, los bohemios del mar que por allí pululan, que viven en sus embarcaciones. Todo esto hace que te sientas atraído y no deseas volver. Estas ‘enganchado’. Pero llega un día que tienes que retornar. Y lo haces. A pesar tuyo. Y esta decisión, a veces es traumática. Por ello muchos deciden quedarse allí.

-Y cuando decides volver, entonces ¿viene lo duro?
Volver a Itaca siempre cuesta. Ya sabes lo que le pasó a Ulises. Dejar aquellos parajes es durísimo, y más duro es lo que te avecina. Solo puedes volver a Europa de nuevo, siguiendo la ruta de la Corriente del Golfo. Y aquí te encontrarás con un océano Atlántico que nada tiene que ver con el plácido Atlántico del trópico, el de los alisios, el de los vientos del sureste. Te enfrentas, ahora, con el océano que recibe la influencia meteorológica boreal. Ya no navegas con vientos largos y de popa, sino que te encuentras con rumbos de ceñida, te enfrentas de nuevo con las calmas, las tormentas eléctricas. Las borrascas descienden del Norte y el barco se resiste ante la dureza de esta nueva situación. Empiezan a venir los verdaderos problemas. Entonces, ¡alcanzar las Azores se convierte en un deseo onírico… a veces en una auténtica pesadilla!

-¿Cansancio, ensoñación?
Más que cansancio, dureza. Mira. La travesía por la zona de los alisios, desde Cabo Verde hasta el Caribe, duró 11 días y todos ellos sin ningún tipo de problema, con velocidades promedio de más de 7.5 nudos y con singladuras de hasta 195 millas, siempre con vientos a favor. Para remontar el Atlántico, hacia el Noreste, tardamos 20 días, entre la isla caribeña de St. Martin y las Azores. Y en las Azores estábamos solo a mitad del camino.

-¡Vaya con el Atlántico Norte! ¿Cómo fue esta ‘etapa’?
De lo más variada, movida y divertida, con rotura de cadenote, que nos obligó durante días, hasta que lo reparamos, a no cambiar de rumbo, amurados en la misma escora. Pasamos por tormentas eléctricas, vientos durísimos de proa. Todo un rosario de diversión y entretenimiento. Durante seis días estuvimos ciñiendo a rabiar. Una navegación de lo más cansada. No nos acordábamos de lo que era ir con el cuerpo erguido y ‘adrizado’. Quedamos torcidos. Después vinieron cinco días de calma. Fueron terribles. No sabíamos que era peor, si la loca ceñida de días anteriores o esta encalmada. Después tuvimos algo de suerte y topamos con vientos de aleta, que nos impulsaron bien, pero eran muy borrascosos y húmedos, con tormenta eléctrica. Recalar en las Azores era nuestra obsesión. Y el 4 de junio lo pudimos hacer. Una vez llegados, nos falló el motor, y tuvimos que entrar a vela…

-… medio trayecto ya estaba hecho…
A pesar de que estábamos aún en medio del Atlántico. Pero las Azores es como llegar a casa. Son deliciosas. Allí encontramos a muchos amigos. Entre ellos a Julio Villar, el español que dio la primera vuelta al mundo en solitario a bordo del supermistral ‘Petrel’, a Xurxo Gómez, a Rafael del Castillo que lleva la emisora ‘Rueda de Navegantes’ y que se encontraba aquellos días navegando por las Azores…

-Reparados, tanto cuerpos, motores y sentimientos, pusisteis rumbo al Mediterráneo ¿Cómo entrasteis en él?
Mal. Con niebla, una niebla cerradísima. Y después nos vino un fuerte levante, y cuando doblamos doblamos cabo de Gata, nos llegaron nortes. Nos trató muy mal el Mediterráneo. Y como guindilla, nos encontramos de nuevo con la olvidada ola corta. ¡Terrible!.

-O sea, que la vuelta fue una decepción
Si, al principio sí. Es muy distinto nuestro mar al océano, pero después te das cuenta de aquí aprendimos a navegar, y que formas parte de él y decides que no lo cambias por nada en el mundo…

Y me continuó con un largo y exagerado ‘etc’, dando las razones de las benevolencias de nuestro mar. Tras oírlo no supe si interpretar lo que me decía  como un deseo por su parte de quedar bien conmigo, o era un pensamiento sincero. Lo cierto es que ‘Rafa’ está de nuevo con nosotros, en su estimado mar, en Arenys de Mar, en el mar que le hizo navegante,  y de eso hará ya muchos años…

Angel Joaniquet

viernes, 1 de marzo de 2013

Marc Forné i Molné (jefe del Gobierno andorrano)



[Entrevista publicada en la revista ‘selectaBarcelona’, invierno 2003]

UN LIBERAL EN LA SACRISTIA

Marc Forné i Molné tiene alma liberal. Hijo de un oficial de la República española exiliado en Andorra, nació en la Massana en 1946. Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona, ha trabajado como burócrata en el departamento de Servicios Públicos del Consell General de les Valls d’Andorra. Elegido el 12 de diciembre de 1993 conseller general del Grupo Liberal andorrano, desde diciembre de 1994 es el jefe del Gobierno del Principado de Andorra. Su política, inspirada en el liberalismo, intenta mantener el bajo nivel de impuestos en este mini estado y evitar cualquier deriva estatalista. Andorra se ha abierto al exterior, despojándose del paternalismo encorsetado de sus copríncipes que los representaban a nivel internacional. Para este paso de autosuficiencia se necesitaba de un personaje de talante ‘liberal’.

-  ¿Cómo ve el presidente de un coprincipado de origen medieval al país que gobierna, ya entrado en siglo XXI?
            Como un país moderno que se está preparando para los retos que nuestra sociedad actual. Un país que mantiene los valores de su identidad, como seguir siendo un pueblo de acogida, y que conserva y respeta las pequeñas cosas de la vida diaria, lo cotidiano.

- ‘Andorra, país del Pirineo’, ¿qué significa este lema para Andorra en su personalidad y en su economía?
            El lema es acertadísimo. En pocas palabras refleja nuestra identidad: somos el país de los Pirineos y esto marca nuestra personalidad de gente enclavada en valles y montañas, orgullosos de nuestra identidad como Estado.

- Andorra se está homologando con el resto de la comunidad internacional, dejando de lado su estructura de Estado feudal. ¿Qué ventajas y desventajas tiene esta homologación?
            No creo que haya desventaja alguna en el hecho de habernos integrado en el ordenamiento jurídico y político mundial. Al contrario, el reconocimiento internacional que ello conlleva es muy beneficioso en todos los ámbitos, desde el estrictamente decisorio (la potestad de decidir independientemente) hasta el meramente instrumental (algo tan sencillo como tener un código telefónico internacional).

- ¿Se sentía abrumados por la vecindad de dos grandes estados, de donde proceden sus coprincipes?
            En absoluto. Nuestros dos copríncipes son la garantía de nuestra independencia, de nuestra identidad. Aparte mantenemos unas relaciones excelentes con nuestros vecinos, de los que recibimos el mayor número de turistas. Además, las comunidades extranjeras más consolidadas y numerosas en Andorra son la española y la francesa. Por ello hemos subscrito desde hace años tratados trilaterales entre los tres estados con la finalidad de facilitar al máximo la circulación y el establecimiento recíprocos de sus ciudadanos, además de subscribir un gran número de acuerdos puntuales tendentes a solucionar muchos problemas en los ámbitos administrativo, educativo, de seguridad social, cultural o de comunicaciones, entre otros.

- Hacia donde mira más Andorra, ¿al Atlántico o al Mediterráneo?
            Debido a su situación geográfica, nuestras relaciones con los países del arco mediterráneo son más intensas. No obstante, a modo de ejemplo, y tomando como referencia el turismo, los visitantes de Portugal y el Reino Unido son cada vez más numerosos, por no citar al turista francés que nos viene de la vertiente atlántica. También estamos experimentando cierto auge del turismo procedente de países más alejados, como el caso de los ciudadanos rusos, sobre todo en invierno, para esquiar.

- ¿Andorra es un país más republicano que obispal?
            Andorra no es ni republicana ni obispal, porque de haber sido así no sería independiente. Además estos rasgos son inherentes solo a nuestros copríncipes,  ¡no a nuestro Estado! Según nuestra constitución, Andorra adopta la forma de coprincipado parlamentario y son justamente nuestros dos jefes de Estado, mediante su equidad, los garantes de nuestra soberanía.

- ¿Entrar en las instituciones internacionales ha servido para que Andorra sea reconocida como un Estado propio?
            El ingresar en organismos internacionales ha significado para Andorra el paso de un reconocimiento de facto a un reconocimiento de iure, sobre todo por lo que respecta a la posibilidad de regir unilateralmente su política internacional o la facultad de subscribir tratados que consideremos más beneficiosos para el país, sin intermediación alguna.

- ¿Qué coste económico tiene este ‘lujo’ de estar en el mundo?
            Mi país formará parte de los más importantes foros internacionales, según sus posibilidades. Pero como ejemplo le puedo decir que Andorra ha sido de los primeros países que habrá dedicado, a finales de esta legislatura, el 0,7% de su presupuesto general a la Cooperación Internacional. En este sentido, al principio de la legislatura, se creó, en el seno del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Departamento de Asuntos Multilaterales y Cooperación y Desarrollo, que estudia la idoneidad de nuestras ayudas y propone destinatarios de las mismas. Por lo que respecta a la representación internacional de Andorra, se está llevando a cabo de forma racionalizada y con especial incidencia en países con los que nos unen relaciones fuertes, tanto en el ámbito demográfico como en el económico.

- ¿Qué puede decirle a la comunidad internacional un país como Andorra?
            En mis recientes intervenciones ante el plenario de la Asamblea de las Naciones Unidad siempre procuro hacer un llamamiento a la paz, la misma paz que ha mantenido sin guerras a mi país durante más de 700 años y que ha hecho pervivir su independencia y sus instituciones a lo largo de todo este tiempo.

Angel Joaniquet

jueves, 14 de febrero de 2013

Theresa Zabell (bicampeona olímpica)

Theresa Zabell, medalla de oro olímpica por partida doble (foto: A.J.)
[Entrevista publicada en la sección navegando con... de la revista 'náutas', verano 2007]

FASCINADA POR LOS JUEGOS OLIMPICOS Y EL MAR

Theresa Zabell, malagueña, actual vicepresidente del Comité Olímpico Español, es el único deportista español, en este caso femenina, que ha revalidado el oro en dos olimpiadas consecutivas. Fue en los Juegos de Atlanta, cuando repitió el título olímpico en la clase 470, después de haberlo ganado cuatro años antes en Barcelona. En recuerdo de aquella proeza, única en el deporte español, es el tatuaje con los cinco aros olímpicos, que tiene grabado en su tobillo del pie derecho.

…Nunca me han gustado los tatuajes, pero fue como una promesa -nos confiesa Theresa, cuando descubrimos su secreto-
- Explícanoslo …
            Sí. Fue por una especie de promesa que me hice en Barcelona, de que si ganaba los Juegos me haría un tatuaje. A mi no me gustan los tatuajes, pero fue como un arrebato…

-Y cumpliste la promesa.
            Bueno, me lo hice varios años después, ya que cuando gané el oro en Barcelona y me lo quise hacer allí, iba a sitios que no me daban la suficiente garantía de que me lo hicieran bien, y sobre todo no me inspiraban una cierta seguridad.

-Es que los tatuajes, en aquella época, aún no se habían convertido en un objeto de moda
            Si, era aún un tema bastante duro, de gente arriesgada. Pero por otra parte era un tema, muy marinero. Fui a varios sitios, pero no me fié de que me hicieran bien los aros. Ya sabes, lo de las proporciones, su colocación, las distancias entre ellos. Tampoco me convencían las medidas higiénicas. Entonces eran lugares muy siniestros. Además donde iba no me garantizaban en diseñar bien los aros olímpicos, que era lo que yo quería.

-O sea que se te enfrió la promesa.
            Aparentemente sí, pero en el fondo, no. Fue después de los Juegos de Atlanta, cuando gané el segundo oro olímpico, cuando decidí hacérmelos de nuevo. Entonces había evolucionado mucho la técnica del tatuaje. Ya habían verdaderos artistas que se instalaron en España, y en Denia, ví, como unos alemanes realizaban grabados con una cierta gracia y con unas garantías de salubridad suficientes y decidí dar el paso.

-El olímpismo lo tienes muy grabado, ¿cuando lo descubriste?
            Descubrí el olimpismo por la televisión. Tenía 11 años. Lo recuerdo como si fuera ahora. Estaba en Inglaterra, en casa de unos familiares, pasando el verano, para perfeccionar el inglés, cuando de repente me quedé boquiabierta mirando las pruebas de atletismo que se retransmitían desde Montreal. Allí organizaron los juegos en 1976.

-¿Quedaste fascinada?
            Si. Vi todos aquellos atletas competir delante de tanta gente, y ser observados por todo el mundo, que me fascinó. Además  ya de pequeña me gustaba mucho el deporte. Los practicaba todos, el atletismo, el tenis, el baloncesto. Incluso el año anterior me habían metido en un barco de vela, con un cierto traumatismo. No sé, toda aquella ceremonia del deporte, me impresionó, por su escenografía, y por la belleza que proyectaba. Además no tenia ni idea de que existieran estos juegos deportivos.

-Fue como una iluminación…
            Me quede encantada y continué mirando las retrasmisiones los días siguientes. Aquella misma tarde soñé que yo también quería ser una de estas atletas que estaban en el estadio.  No sabía en que deporte, pero pensé que me encantaría participar en una olimpiada.

-Y lo conseguiste.
            Si. Años después, cuando ya navegaba a vela, puse todo mi empeño en ser olímpica y sobre todo cuando me enteré que la IYRU, la federación internacional de vela, iba a reconocer a una clase de vela exclusivamente para mujeres en los Juegos de Seul, Pero ya desde mucho antes, mi entusiasmo olímpico se moldeó siguiendo, como espectadora televisiva, los Juegos de Moscú y siguiendo  con un verdadero fervor, los de Los Ángeles. Recuerdo que entonces ya competía en vela, en la clase Europe, y fue cuando me enteré , que por una por una imposición del Comité Olímpico Internacional, la federación Internacional de Vela ponía una clase olímpica femenina para los próximos,  que fue la clase 470.

-Pero tu navegabas en la clase Europe ¿no?
            Sí. Incluso pensé, que era una pena que no hubieran elegido una clase  individual, como el Europe, que era en la que yo navegaba. Pero bueno. Recuerdo que la Federación Española, ante este nuevo hecho, comenzó hacer concentraciones de chicas que navegábamos, para seleccionar un equipo femenino de 470. Yo probé el barco, y recuerdo que me encantó. Enseguida me hice con el barco y me acople muy bien a él. Incluso hice la preselección para ir a Seul, y la ganamos, Navegaba con una chica santanderina llamada Zane Yllera. Pero a pesar de ganar las selectivas, no nos escogieron para ir a Seul.

-¿Fue tu primera desilusión deportiva?
Fue una desilusión tremenda, porque no nos lo esperábamos. Y además nadie se molestó en decirnos la razón por la que no fuimos seleccionadas para ir a Corea. Fue una decisión en la que, ahora, pasados 20 años todavía nunca he llegado a saber el por qué. A lo mejor tenían sus razones, aunque yo no lo comprendiera. Pero aún no me han dicho el porqué de aquella decisión.

-¿Te afectó mucho…?
Mucho. Después de Seul estuve algunos meses sin navegar. Esta decisión me desmotivó mucho. Incluso pensé en dejar la competición. Pero después, pasados unos meses,  te das cuenta de que no puedes dejar lo que te gusta, que la competición  te encanta, y decidí volver. Sobre todo, me motivó mucho el hecho de que se hubieran elegido a Barcelona como sede olímpica de los próximos Juegos. Y quise competir en ellos. Hice pareja con Patricia Guerra, hicimos la selección oportuna, esta vez la ganamos y si fuimos las designadas para estar en los Juegos...

-¿Me has comentado que tu primer contacto con la vela fue traumatizante?
Total. Era cuando tenia 10 años. Mi primera subida a bordo de un barco solo, fue en una Feria de Fuengirola. Es una feria que se realiza en el mes de octubre. En Fuengirola nunca llueve, pero cuando se celebra la feria, llueve. Y como no, aquel año también llovió, y hacia muy mal tiempo. Recuerdo que aunque no había club náutico entonces, el ayuntamiento organizó un cursillo para los niños del pueblo, y a mi me apuntaron. Y fue terrible. Me metieron en un Optimist, sin tener ni idea, con un tiempo infernal y me encontré en medio del mar. Supongo que si lo mirara ahora no estaba tan tremendo, pero desde mi perspectiva infantil, recuerdo que me quede horrorizada. Me espanté tanto, que dije que nunca más navegaría. Llegué mojada a tierra, además hacia mucho viento, no controlaba un palo horizontal que me golpeaba continuamente, el ruido del flamear de las velas me traumatizó, en fin lo pasé fatal. Sin ropa adecuada, me pareció que esta actividad era la más incómoda y patética del mundo. Bueno, que salí traumatizada...

-¿Como superaste este trauma?
            Después de esta experiencia no pensé más en la vela, Pero como te he comentado, me gustaba mucho el deporte, me gusta, me encantaban todos, el atletismo, el tenis, el baloncesto. Y los practicaba en el colegio, con las amigas. Sin embargo cuando cumplí los 14 años, se produjo un cambio de colegio y con un grupo de amigas intimas, que nos separábamos por el tema de colegio, decidimos hacer algo juntas aquel verano. Aquel año se acababa de crear un club náutico en Fuengirola, en el que el padre de una de mis amigas estaba muy involucrado, y nos convencieron en hacer un curso de vela

-¿Y aceptaste?
            En principio advertí a mis amigas, que esto de la vela era un rollo, que yo ya lo había probado hacia años, y no me gustó nada y que no era nada divertido Pero ellas, tozudas, quisieron hacerlo y al final me convencieron.

-¿Y superaste el trauma?
            Si, Pero he de decir que hizo mejor tiempo, y esto es muy importante para iniciarte en la vela, además no hizo tanto viento, como en aquella primera experiencia, y sobre todo, creo, que crecí un poco. Y curiosamente mientras a mis otras amigas, no les gustó la vela, a mi me comenzó a gustar, y continué navegando.

-¿Te enganchaste a la competición?
            Empecé a competir en la clase Europe ya que a los 14 años ya no era conveniente entrar en Optimist. Y las regatas a nivel local me fueron muy bien, después me animó mucho el quedar bien clasificada a nivel nacional y gané el campeonato de España, a nivel femenino y al año siguiente pude ir la campeonato del mundo en Holanda, donde éramos unas 80 participantes y quede entre las 30 primeras. A partir de aquí todo se precipitó. Y mi pasión por el deporte, mi seguimiento de los Juegos de Los Ángeles, consolidaron mi trayectoria futura como regatista.

-¿Eras muy competitiva?
            Creo que sí, sobre todo en mi etapa olímpica. Pero cuando empecé a navegar lo hacía por el placer de  navegar. Lo que pasa es que en España el deporte de la vela está muy enfocado a la pura competición, por lo menos en la época en que yo empecé a competir. La verdad fue que cuando empecé era para estar con un grupo de amigos. El resto cayó por su propio peso. El entorno te obliga, además me había propuesto una meta. Entonces ya entra el compromiso con uno mismo.

-¿Que compromisos tienes ahora con el deporte?
            A parte de ser miembro del Comité Olímpico Español, que es todo un orgullo y una satisfacción, creo que todo deportista debe algo a la sociedad que le ha permitido poder cumplir su sueño como deportista. Cuando deje la vela olímpica me consideré una afortunada en poder haber  realizado mis sueños…. Es entonces cuando te das cuenta que los deportistas tenemos la obligación moral de devolver a la sociedad todo lo que ésta nos ha dado y ayudado. De aquí, hace unos nueve años, decidí crear una fundación, Ecomar, donde pudiera devolver  algo, un granito de arena, a la sociedad que tanto me ayudó.

-¿Qué pretende Ecomar?
            Nuestra actuación tiene tres pilares: el fomento del deporte, la concienciación sobre el medioambiente y el de la educación integral. Queremos que los niños aprendan a navegar, que se den cuenta de que el deporte de la vela es una actividad divertida, y enseñar los valores de la cultura del mar y del respeto a la naturaleza. Trasmitir estos objetivos a los niños de toda España, aunando fuerzas con los principales clubes náuticos españoles y escuelas de vela de toda España es nuestro reto.

-¿Entre ellos están muchos clubes de la Asociacion de Clubes Náuticos Españoles?.
            Si están los clubes del Mediterráneo de Málaga, el Abra, el Astur de Regatas, el Nautico de Valencia y el de Castellón, y los de Bayona y la Coruña.

-Ecologismo y olímpismo son unos valores muy del siglo XXI...
            El Comité Olímpico Internacional actualmente dice que el tercer pilar del olimpismo es el medio ambiente, es decir la ecología, el respeto al nuestro planeta, y además, creo que la ecología se entiende más y mejor si haces deporte, por que en el fondo la naturaleza equilibrada  es el escenario del deporte. Una naturaleza contaminada, es antagónica con la practica deportiva. Hemos de tener un entorno favorable, para la buena practica del deporte. Esto es lo que pretendemos divulgar en los talleres Ecomar.

-¿Como ves el movimiento olímpico en España?
            El olimpismo ha llegado a una dimensión que hace treinta años nadie lo hubiera imaginado. Era impensable. Los aros Olímpicos, son uno de los logotipos más conocidos del mundo y hay poca gente en el mundo que no los reconozca. El movimiento olímpico es ahora como una filosofía de vida.

-¿Hay afición al vela en España?
            Poca, la vemos como una cosa inaccesible, pensamos que es elitista, y esto es un error. Hay que cambiar. Somos un país de mar. Y hay que aprovecharlo. Es necesario hacer pequeñas acciones, para erradicar la idea de que estamos de espaldas a él. Un ejemplo positivo en cambiar esta imagen es el programa del ayuntamiento de Cádiz, que ha hecho un esfuerzo para que los niños gaditanos aprendan a navegar a vela. Desde hace 10 años, y  durante dos años, un día por semana, reciben, desde los institutos, la enseñanza y la  práctica necesaria para conocer la vela. Resultado: todos niños de Cádiz saben navegar.


Angel Joaniquet