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viernes, 31 de agosto de 2018

Albert Bargués (navegante)



[Entrevista publicada en ‘A Tota Vela’, Otoño 2.000]

'NAVEGAR  ES  COMUNICARSE'

Albert Bargués, navegante, ilusionado por el mar, animador de proyectos. Vitalista y entusiasta. Navegar es comunicarse, nos dice. 'Contigo, con los demás, con la naturaleza'. Bargués ha abierto caminos, que algunos han seguido. Todo esto lo explica en un libro que toma como  leiv motive en su última participación en la Minitransat [regata en solitario con un velero de 6.5 metros].

-¿Por qué un libro?
Tenía ganas. Puede que desde hacía tiempo quería exteriorizar mis experiencias en el mar, relatar cosas. Tenía la necesidad de explicar lo que me pasa en el mar, navegando. Llevo más de 20 años haciéndolo y tenia todo un cúmulo de experiencias, que me obligaba a exteriorizarlas.

-¿Es tu primer libro?
Sí.

-¿Qué has querido poner?
En todo libro hay una vertiente personal de egocentrismo, de dar rienda suelta a tu satisfacción més personal, pero también tiene una vertiente que yo siempre tengo presente, que es el trasmitir y comentar las sensaciones íntimas que tienes. A pesar que me gusta la navegación en solitario, y que todo el mundo piensa que los ‘solitarios’ somos unos bichos raros que no nos gusta el contacto con los demás, de comunicarnos con los otros, creo sinceramente que es todo lo contrario. Los ‘solitarios’ somos los navegantes que más necesitamos la comunicación con los otros y además nos gusta explicar lo que vivimos mientras navegamos. Compartir experiencias, es vital. Creo que son los más sociales de todos los navegantes. Y una forma de exteriorizar mi experiencia, como navegante solitario, ha sido hacer un libro.

-También has hecho un video…
Cuando decidí hacer de nuevo la Minitansat, me comprometí en escribir un libro, y explicar mi experiencia, pero también en hacer un video y crear un comic. Los dos retos primeros están hechos. Ahora falta el comic.

-¿Por qué un cómic?
¡Por que no!. Es  lamejor manera de llegar al gran público. Sobre todo a los jóvenes. Mira. Yo, si navego, es por culpa de haber leído un libro, con unos dibujos impresionantes. Gracias a que de pequeño leí ‘Eh, Petrel’, de Julio Villar, descubrí que yo también podría navegar, solo, y por todo el mundo. Si mi libro, ¡y porque no un cómic!, animara a otra gente a navegar, creo que habría hecho una tarea muy provechosa.

-Lo has escrito con Francesc Cusí…
Sí, y ha sido un trabajo muy gratificante. Todos conocemos quien es Kiku, que navegó por el Atlántico y el Pacífico. De joven, cuando yo soñaba con navegar por el mar, después de leer ‘Eh Petrel’, también fui un seguidor de los artículos que Kiku escribía desde las páginas de Yate. Cada mes leía un capítulo de su periplo, y era un placer seguirlo, y esperar el próximo número para saber más…

-¿Vuestra colaboración y admiración mutua os ha permitido haber una simbiosis perfecta para elaborar el libro?
Evidente. Los dos sabemos lo que es navegar. Nos gusta el mar y comunicar las sensaciones que este trasmite. El libro tiene dos niveles de lectura. Uno, es el relato objetivo, la crónica del seguimiento de mi Minitransat, escrito en tercera persona por Kiku. Despues hay un segundo nivel, el subjetivo, el mío, donde explico emociones que sentía mientras navegaba. Lo hago en primera persona y relato la navegación ‘in situ’ con elementos que solo en aquel momento puedes reconocer que te pasa, como es el miedo, la soledad, el dolor físico, la añoranza, la angustia, la satisfacción, el placer de vivir en plena naturaleza, con el aire libre, rodeado de mar y cielo.

-¿Estos elementos inciden como nexos del relato conductor?
Sí. Y son anécdotas que narro en primera persona. Muchas de ellas son en buna parte, recuerdos de otras navegaciones y experiencias que he tenido en mi vida cotidiana. A modo de reflexiones intimistas y personales, que pueden interesar a quienes navegan…

Sin, duda, un libro a tener en cuenta, en nuestra biblioteca de a bordo.
(texto traducido del catalán)

Angel Joaniquet

lunes, 2 de enero de 2017

Josep Gallisá, (regatista y armador de crucero)


‘FALTAN TRIPULACIONES PARA REGATAS SOCIALES’
[Entrevista publicada en RANC Difusión, núm. 29, enero del 1989]

Josep Gallisá es un experto navegante. Armador del Viking II, actualmente es el presidente del Club Náutico Arenys de Mar, y un crucerista convencido, de los que sale a navegar en todas la regatas sociales de fin de semana, y participa en  campeonatos de cruceros del calendario federativo. Es socio fundador de la Real Asociacion Nacional de Cruceros –RANC-

     'Entonces no era Real, -nos dice- era simplemente Asociación Nacional de Cruceros (ANC). Fui el primer secretario de la asociación, en el año 1973. Después lo fui, ya constituida, en el 74 y en el 79. Tengo el número 5, como socio'.

-¿A qué se debe que salgan tan pocos cruceros a regatear, hoy por hoy, comparado con años atrás?
     Competir en regata es duro. A muchos le gusta navegar, cada vez salen más barcos por el placer de navegar, pero competir…, esto es otra cosa. Requiere mucha voluntad. Coordinar personas. Preparar barco. Hay momentos que la gente se cansa… porque es difícil mantener con entusiasmo un proyecto y sobre todo, hoy es difícil  encontrar tripulantes…

-¿Estamos viviendo un momento de crisis más de tripulaciones  que de armadores?
     Sí.

-Y, ¿eso?
     Es resultado de un ciclo oscilante, como en todo en la actividad humana. Ahora estemos sufriendo un momento de desencanto por parte de muchos navegantes…

-¿Debido a qué?
     A varias razones. Puede que a un cambio de ciclo. Una es que cada vez más se están profesionalizando muchos tripulantes, que van a competir en barcos con armadores fuertemente esponsorizados. Para ser más competitivos buscan tripulaciones de otros barcos, y se quedan cojos barcos con tripulaciones habituales, sin gente con que navegar.

-Si esto pasa es porque buscan alcanzar mejores niveles de competición y si hay alguien que fomenta esta profesionalización no se puede hacer nada en su contra
     Pero esto no está claro. Lo que ocurre es que en determinados momentos un armador necesita, por algún compromiso náutico, una buena tripulación. Entonces busca a los mejores del momento y los atrae como sea, vaciando a otros barcos.

-Esta práctica, ¿cada vez está más extendida?
     Sí. La prueba es que cada vez hay menos tripulantes para los barcos que regatean los fines de semana, en las regatas sociales. Muchos navegantes se reservan sólo para las grandes regatas.

-¿La oferta es pequeña?
     Siempre ha sido mínima. Aún somos un país que vive de espaladas al mar. Las tripulaciones actuales son las mismas que las que se formaron hace quince años. No hay renovación. Esto también provoca que muchas de estas personas ya estén cansadas, que busquen otras actividades de ocio, o de pasatiempo deportivo.

-¿No se sienten suficientemente recompensados, sólo navegando?
     Existen pocos alicientes para ellos. Incluso los medios de comunicación hacen escaso eco de los esfuerzos que realizan estos hombres de base de la vela. La prensa sólo habla y se preocupa de una élite de navegantes. Y en el crucerismo, las regatas no las sustenta la élite. Es el resultado de muchos proyectos, de muchas embarcaciones, de muchos armadores que velan por este deporte. Y esto no es considerado en lo más mínimo, ni por la prensa, ni por la sociedad, incluso ni por la misma federación.

-¿Un alto sacrificio para no verse recompensado?
     O muy poco. Solo a nivel individual, el de la pura satisfacción personal. Y esto, muchas veces, sabe a poco para quien se ha sacrificado durante años en este deporte.

-Lo veo pesimista
     No. Por naturaleza soy optimista, pero es una evidencia esto que te estoy contando y, que creo, hay que remediarlo como sea. De aquí mi optimismo.

-¿Cómo?
     Superar el desencanto, y esto no solo es una anécdota o una frase. Existe un profundo desencanto, tanto entre armadores como de tripulaciones, debido el alto nivel tecnológico en que se está llegando en muchas regatas. Sobre todo con la guerra de materiales, lo que hace que para la mayoría de los armadores les sea imposible el competir con igualdad. Se está perdiendo un poco el entusiasmo por competir, ya que muchos ven como una fatalidad el hecho de que nunca ganaran con su barco cuando compite con uno muy bien ‘armado’. Estamos llegando a unos niveles de diferencias que valdría la pena replantearse como hemos de regatear. Y esto solo se podrá hacer con unas nuevas valoraciones de hándicaps y ratings.

-¿Una solución no es la actual separación que se hacen a los yates en competición, ubicándoles, según sean, en yates ‘regata’ o en yates ‘crucero’?
     Esta separación de flotas ha sido una de las mejores iniciativas de la Asociación. Es evidente que no se pueden mezclar prototipos con barcos de serie, al igual que no se puede mezclar ‘fórmulas 1’ con ‘turismos’ en una carrera de coches. Pero en el fondo, y sin querer, estamos potenciando los grandes proyectos, ayudando con un seudo-profesionalismo a tripulaciones que después tampoco pueden vivir de su actividad y en contrapartida, la flota base no crece, nos quedamos sin tripulantes, y cuando navegamos en campeonatos contra otros barcos con grandes presupuestos, sabemos que nada podemos hacer contra ellos y entramos de nuevo con el problema. Muchos se desmotivan, se cansan y dejan de embarcarse.

-¿No será una falta de espíritu deportivo?
     En parte puede que sí. Con tanta diferencia de armamento no es extraño que muchos no estén motivados deportivamente. Hay que saber perder, también. Pero la afición al mar se mueve en círculos muy restringidos, y no por un tema de posibilidad económica, sino porque el mar es muy selectivo. Ser aficionado al mar, navegar, supone un gran esfuerzo, no solo económico. Es una voluntad. Muchos llegan al mar por romanticismo y no por deportivismo. Y puede que esta faceta falte hoy día. Una solución de futuro tendrían que ser las Escuelas de Vela, que son las que tendrían que garantizar la continuidad de esta actividad deportiva de la vela y garantizar canteras de futuros tripulantes, con ganas de navegar y competir.

En su club hay una buena escuela de vela
     Sí, pero veo que muchos jóvenes, cuando cumplen los 18 años, y cuando ya no están bajo la tutela del padre, se olvidan del mar. Y son estos jóvenes quienes tendrían que engrosar las tripulaciones de crucero.

¡Parece un pez que se muerde la cola,  ahora que contamos con más clubes náuticos y más puertos deportivos!
     Confundir la estadística del buen número de puertos deportivos y relacionarlo con una señal de buena afición por el mar, es un craso error. Por experiencia te diré que tan solo un 5% de los socios de un club, regatean.

-Y este fracaso a ¿qué se debe?
     Fundamentalmente  porque está mal dirigido este deporte. Las federaciones solo estimulan a las figuras, al medallista, a los  campeones, cuando en realidad, pienso, el objetivo de una dirección deportiva tendría que orientarse en fomentar a la base deportiva. Este es el  verdadero cometido de los responsables del deporte. El gran fracaso de la política deportiva, y no hablo sólo de la vela, es que no se consigue crear una afición suficiente para que la gente participe y practique deporte, como base, en el futuro.

Angel Joaniquet

martes, 4 de agosto de 2015

Inés Mansilla (navegante y apasionada del mar)


INÉS MANSILLA, UN TRIPULANTE CON DUENDE
[Entrevista publicada en la sección tripulantes de la revista RANC Difusión de marzo'89]

En angloamericano diríamos que tiene ‘soul’. Como estamos en España diremos, que Inés Ana María Mansilla del Campo tiene ‘duende’.
Duende, no en el sentido de duendecillo –tal como decimos quienes vivimos el mundo de la prensa- sino de embrujo, de algo especial, que solo los conocedores del flamenco saben captar.
Inés tiene un ‘duende’ especial que proyecta a toda una tripulación que navega en un two ton que se llama Duende. Inés es como el alma de este velero cuyo armador es Jacinto Rodríguez y cuyo núcleo duro está formado por Jordi Costas, Víctor Morales y Pepe Padrós. Y todos saben que sin Inés las navegaciones del Duende en las distintas regatas, apurando minutos, segundos para superar su rating, serían muy distintas.

-Hay pocas mujeres tripulantes…
Antes sí. Ahora creo que no tanto. La mujer cada vez navega más. Existen, incluso, algunas tripulaciones, solo de mujeres…

-Pero no es la norma…
Pero se está normalizando.

-Usted es una institución en la vela…
Exagera un poco. Lo que pasa es que yo desde siempre he navegado. Y cuando no habían otras mujeres en España navegando en regatas, esto se notaba más.

-O no las dejaban formar parte de las tripulaciones
Puede que hubiera algo de ello…

-Existía el criterio de que las mujeres dan mala suerte en un barco
Sí. Conozco este prejuicio. Un criterio muy machista. Había, y aún hay, letreros en algunos barcos que ponían ‘Mujeres a bordo, no’. Pero ahora está superado.

-Pero, cuando usted empezó a navegar, este prejuicio estaba a flor de piel en muchos armadores…
Puede que haya roto moldes en este sentido. Mi afición a la mar ha hecho que pudiera demostrar que la mujer no da mala suerte a un barco. Al contrario, puede ser el mejor tripulante. El mar no es una cosa de fuerza, sino de maña.

-A parte de navegar con su marido y ser el alma de la tripulación del Duende, usted también ha formado varias tripulaciones exclusivamente femeninas.
En esto sí que soy una pionera. Junto con un grupo de amigas, y con un barco que nos dejaron, el Odiseus, creamos una tripulación enteramente femenina. Eramos las ‘amazonas del mar’. Así se nos llamaba y la formamos Judith Flors, Cuca Padró, Marta Mas y Karen Kenkis. Después formé otra a bordo de un ‘cirrus’, que incluso obtuvimos varios premios, clasificándonos por delante de 42 tripulaciones masculinas en el Trofeu Hivern.

-¿Para usted que es el mar y la navegación?
Para mí el mar y la navegación lo es todo. Contacto pleno con la naturaleza. Un reto constante conmigo misma,  con la gente que participamos en un proyecto. Esto es lo sublime del navegar. Por esto me encanta. No podría vivir si me dijeran que no podría navegar más.

-¡Esto es muy fuerte!
Es que el mar es muy fuerte. Te atrae o te rechaza. A mí me atrae.

-¿Esta vocación náutica, de dónde procede?
El origen de mi envenenamiento por el mar, creo, me viene de cuando vivía en Sidi Ifni, un ex-territorio español en Africa Occidental. Allí mi padre tenía un patín de vela, como los que navegan en la costa catalana y en la temprana edad de tres años ya salía con él. Recuerdo muy bien cómo me llevaba a navegar. Era el Atlántico. Y ya se sabe cómo es de complicado este mar, y más en la costa africana, con grandes olas, ya que en Ifni es una costa de muy poco calado y con vientos procedentes del desierto, el conocido sirocco, lo que hace que el mar arbole siempre. Creo que fue entonces cuando mi afición al mar se me abrió.

-Antes de navegar en crucero usted navegó mucho en vela ligera, ¿cierto?
Sí, en 420 y 470. Incluso he regateado estando embaraza, hasta el punto en que en un Trofeo Maresme, que era una liga que se celebraba en la costa barcelonesa, estuvieron a punto de descalificarnos, a mi marido y a mí, porque en lugar de ir dos en la embarcación, tal como indicaba el reglamento, navegábamos tres –nos comenta con cierta broma.

-¿En qué lugar quedaron en este trofeo?
En segundo lugar.

-Entiendo ¿y quién era el tercer tripulante?
Mi hija María del Mar. Estaba embarazada.

-¡Si no hubieran tenido podio, puede nadie hubiera protestado!
No, hombre. ¡Que era una broma simpática hacia nosotros! El caso de ir ‘tres’ y pesados, en realidad era un hándicap. ¡Nos tendrían que haber dado un mejor rating, como pasa en crucero!

-Sí tiene toda la razón. Volviendo al crucero, ¿qué momentos recuerda con mayor cariño?
Infinidad. Todos los días que navego son para no olvidar. Todos son distintos y en esto está el gran encanto de navegar. Todos los momentos son buenos.

-¿Algún momento malo?
Se olvidan cuando llegas  puerto, pero ya que insiste le diré tres momentos de esos que recordaré siempre, e incluso con cariño, porque haberlos superado significa que asciendes en varios grados tu experiencia náutica. Uno fue un castañazo que tuve con Jacinto en una Copa de España, entre Barcelona y Ciudadela. Íbamos con un ¾ton, y rompimos el stay cuando estábamos a unas 60 millas de Barcelona. Teníamos un levante típico. Dimos la vuelta y a tener temple. También recuerdo otro momento de esos que te curten como marino. Era en una Columbretes. Y otro momento fue volviendo de Denia, con motivo del Mundial que se celebró allí.

-¿Se atrevería a navegar sola?
En otros momentos sí que me ha pasado por la cabeza. Un poco influenciada por mi marido, que le encanta navegar ‘solo’ y ha participado en algunas Mare Nostrum. En otro tiempo he tenido el puntillo de saber si era capaz de realizarla. Pero ahora veo que es muy difícil, porque realizar una navegación en solitario supone un tiempo del que realmente carezco. Tengo muchas obligaciones familiares. He de conformarme con las regatas costeras, de fin de semana o las de verano.

-Y ¿de las regatas a dos, que ahora se ponen de moda?
Sí, me gustaría, pero es un poco como lo que ocurre con las solitarias. ¡Necesitas tiempo!

-Lo que sí parece que el Duende participa en la próxima regata a dos Palma-Alguer
Sí, pero será Jacinto, con otro tripulante, quien la cubrirá.

Angel Joaniquet


lunes, 30 de junio de 2014

Angel Rojas (navegante solitario)


'SUPERAR BORRASCAS Y LA SOLEDAD' 
[Entrevista publicada en la revista Mediterránea de julio de 1995]

Nos comentaba Angel Rojas que en una navegación en solitario, tan dura es la calma, como el temporal. ‘Aunque en el fondo, preferimos los temporales ya que la calma es el peor castigo que puede tener un navegante de vela. Es lo más desesperante a bordo de un velero'.

Angel Rojas, comodoro del Club Vela Mataró, nos habla de su vinculación con el mar, tras finalizar y ganar las 1000 millas Barcelona-Ustica-Barcelona. Una regata disputada el pasado 24 de junio, en la que salieron 12 barcos y solo la completaron tres, el Ciudad de Mataró, de Angel Rojas, navegando en solitario, el StayVela, con los hermanos  Willy y Bruno García y el Gloria, con Lluis Mas y Nadal, ambos navegando en pareja.

Rojas tiene 35 años y desde joven se ha sentido atraído por el mar. En el año 1992 ganó una Mare Nostrum y el mismo año participó en la trasatlántica cuyo destino era la isla de San Bartolomé. Pero el motivo de esta entrevista es que nos hable de la pasada regata Mil Millas, una durísima prueba que coincidió su salida con una violenta borrasca, y una entrada fuerte de Tramontana en el mar Balear –primer tramo de la prueba- que obligó a gran parte de la flota tener que abandonar la prueba.

-¿Te enteraste del abandono masivo de los participantes en las primeras horas de iniciar la regata?
    No, no tuve conocimiento hasta tres días antes de llegar a la meta en Barcelona, ya finalizando la prueba.

-¡Fue fuerte el temporal que tuvisteis que superar, pocas horas de comenzar la prueba!
    Sí. Nos vino un fuerte viento de norte. Esto, al comenzar una regata, es duro, ya que no estás aún amarinado. Pero no le di mayor importancia. Lo tuve que aguantar y lo aguante. No pensé más allá: salir del temporal y resistir. El viento me venía de través y me iba muy bien. El barco aguantaba perfectamente, por lo que no le di mayor trascendencia a la meteorología que tenía. Un temporal más…

-El único tripulante a bordo también aguantó
   Iba mentalizado de que no era una regata sencilla, por lo que estaba mentalizado de que iba a resistir todo lo posible. En la navegación en solitario existe un trabajo previo de mentalización. Antes de salir has de estar convencido donde te metes y preparado para  afrontar las situaciones más difíciles que puedes encontrarte en una navegación y sobre todo saber resolverlas. Creo que si vas con este convencimiento, superas todos los inconvenientes, que son muchos. Siempre que el barco aguante.

-¿Esto es lo más importante?
    Sí, creo que sí. El barco es quien te mantienen en el agua, navegando. Si falla él, todo se derrumba.

-Es el rozar el límite, pero sin romper
   Llegar al límite, aunque estés compitiendo en un regata, es un asunto delicado. Alcanzarlo, o rozarlo, es una cuestión personal. Pero esto vale tanto a nivel de forzar el barco al límite, como el forzarte a ti mismo. Por esto has de tener el barco perfectamente, por si tienes que llegar al límite, al igual que a nivel personal, por ello has de estar preparado física y psicológicamente, para poder ponerte al límite en un momento de necesidad. Pero ya se sabe, si lo sobrepasas y no estas  a la altura, a veces te rompes. O rompes el barco. Por ello hay que estar preparado para que esto no ocurra.

-¿Por qué te gusta navegar en solitario?
   La navegación la puedes enfocar como un deporte colectivo, cuando navegas con tripulación, o como un deporte individual, como puede ser el atletismo o el tenis. En este caso es la fórmula del solitario. Es la que me gusta a mí, porque es un reto contigo mismo.

-¿Cuándo lo pasa mal un navegante solitario?
    Sin lugar a dudas, cuando hay calma. Es desesperante, porque no haces nada y realmente no sabes que hacer. Esta situación la tenía muy estudiada, por si me pasaba en la regata. Por suerte no tuvimos encalmadas en los 9 días de navegación.

-¿Cuál fue el momento más difícil de la Mil Millas?
     No encontré ninguno en especial. Iba al ritmo del barco.

-¿Y el mejor?
   Sin duda doblar la isla de Ustica. La mitad de reto estaba hecho. Después, disfruté de una navegación muy tranquila y relajada. Durante la vuelta tuve un viento de popa, que me impulsaba directamente a Barcelona. También me emocionó saber, tres días antes de llegar a Barcelona, de que era el único solitario que llegaba a meta. De esto me enteré en aquel momento, y en el fondo fue una noticia que me supo a agridulce, ya que sentí mucho el abandono de mis compañeros.

-¿No viste a nadie en toda la travesía?
    Cuando doble Ustica, vi al Stay que estaba a pocas millas de mí. Y todo el viaje de vuelta fue una navegación en conserva entre ambos. Estuvimos juntos,  cierta distancia todo este trayecto. Llegamos el mismo día a Barcelona y siempre nuestras velas estuvieron a la vista.

Angel Joaniquet



jueves, 28 de noviembre de 2013

Ernesto Cortina (navegante y empresario)

Ernesto Cortina o la pasión por navegar (foto: María Muiñas)

[Entrevista publicada en la revista 'Gran Prix', noviembre del 2013]
MI PRIMER GRAN PRIX DEL ATLÁNTICO FUE UNA EXPERIENCIA ÚNICA, INOLVIDABLE 'ESPECIAL'

Ernesto Cortina, armador del Gran Jotiti, ganador en tiempo real del Gran Prix del Atlántico de la pasada edición, es un gran un amigo de esta regata. Como siempre, está preparado para navegar. Ahora está haciendo unos reportajes televisivos por distintos puertos de España a bordo de su velero. Seguidor del Gran Prix, regata con la que se bautizó en la navegación trasatlántica, Ernesto es un enamorado del océano Atlántico, que ha cruzado en seis ocasiones. 

-          ¿Que representa el Atlántico en tu vida náutica?
Después de haber navegado de una forma amateur, como un novato, por el Mediterráneo con pequeñas travesías, siempre costeras, que tu primera navegación oceánica haya sido el Gran Prix del Atlántico, a pesar de temporales y encalmadas, fue una experiencia única. Era mi primer gran sueño y recuerdo que contaba los días para zarpar. Cumplir aquella representó algo especial.

-          ¿Cómo recuerdas tu primera travesía al Atlántico?
Con especial cariño, con inquietud en los meses previos, preparando el barco y esperando que todo salga bien, pero uno lo recuerda con ilusión, a veces desasosiego. Mi primer Grand Prix fue con dos grandes profesionales como Jáuregui y Marcos Iglesias, además de mi tripulación amateur, y te das cuenta lo que significa navegar de verdad.

-          ¿De dónde viene pasión a la navegación?
La pasión por la navegación me viene en un primer momento por la literatura, por la novela histórica de nuestros episodios navales. Luego mi padre decidió comprar un barco y navegar. Y después me marcó también mucho mi suegro, Luis López Novelle, que es capitán de la marina mercante. Esa fue una llamada especial. Pero admiro a todo el que se lanza al mar, especialmente a los solitarios, como Ugarte, Basurko... Los españoles de la Withbread o después la Volvo Ocean Race. Pero, en definitiva, siento respeto y cariño por todos los que sienten y disfrutan del mar.

-          ¿Recuerdas alguna singladura o travesía especialmente grabada en tu memoria?
Muchas, en tres años desde que hice mi primer Grand Prix ya son más de 40.000 millas navegadas. En estos últimos cuatro años tengo experiencias buenas y malas. Éstas últimas a veces terminan siendo buenos recuerdos. Si me preguntas una peligrosa te diría la vez que casi nos hundimos a 80 millas al norte de Madeira. Fue muy peligroso y duro. Y la última pues hace unos días, bajando de Baiona a Portugal. Entre Vigo y Lisboa hemos pillado una tremenda. 35 nudos, mar muy alto, muchas maniobras por la noche. Ha sido de una dureza especial, pero la recordaremos con cariño en poco tiempo, seguro.

-          Explícame la filosofía del Gran Jotiti
El Gran Jotiti nace de una ilusión de un navegante amateur. Es un proyecto de aventura, de dar a conocer el mundo de la náutica, de dar a conocer el mar. Y todo te va pareciendo pequeño según te metes en este mundo. Entonces buscas un barco más grande. Te enganchas y es imposible dejarlo, pero sobre todo es un proyecto de un barco español y de tripulación española. Es aventura, riesgo, conocer gente de otras tripulaciones. Es un proyecto de ilusión. La idea es cumplir poco a poco con el calendario internacional de regatas. Nació para hacer las mejores regatas internacionales y pese a las contingencias el proyecto se va cumpliendo.

-          Háblame del ‘núcleo duro’ de la tripulación del Gran Jotiti,
Los que estamos siempre somos Pecas (Miguel Jáuregui), dos amateurs como son Mafia (Antonio Roman) y Mascaco (Ignacio Montero), Lorenzo y yo como armador, pero no nos olvidamos de Arbones, Basurko, Pasabant, Marcos. La mejor virtud es que hay gente incondicional y tenemos ya un lazo que nos une y esto casi más una hermandad que una tripulación. Cuando ha habido una regata de carácter internacional que entraña más peligro vienen a reforzar más profesionales. Con Mafia y Mascaco empezamos a navegar juntos hace casi diez años, como diversión. Era una forma de escapada, sobre todo salíamos en verano, pero con el primer Grand Prix del Atlántico empezó a ser todo más serio. Son incondicionales de este proyecto, como mi cuñado Lorenzo López, que han dejado muchas cosas por venirse conmigo al mar. Jauregui entró con nosotros también en el primer Grand Prix del Atlántico. Iba a venir Mikel Pasabant, pero no pudo a última hora y nos ofreció a Pecas. Y surgió una amistad y ahora es el capitán del Gran Jotiti además de ser una referencia en la vela española. Ahora compite en RC con el Peninsula Petroleum.

-           ¿Qué ‘grandes’ han pasado por el Gran Jotiti?
Desde Pecas, a Marcos Iglesias. Jaime Arbones es otro que se apunta a las regatas más exigentes y no necesita presentación. Mikel Pasabant navega con nosotros también desde hace tiempo. Este año Unai Basurko se ha sumado al proyecto e hizo la Fastnet con nosotros. Esta semana viene a sustituir a Pecas que se va con el circuito RC44.

-          Nuevos retos…
Ahora estamos navegando por España y hemos parado el calendario de regatas internacionales. Estamos inmersos en un proyecto cultural, estamos dando la vuelta a España, conociendo todas sus culturas, la costa, sus gentes, su gastronomía. No estamos haciendo singladuras de grandes distancias, pero estamos disfrutando muchísimo de la mar española, son viajes más cortos y se disfruta. Tenemos verdaderos paraísos de la vela en nuestro litoral y lo queremos recorrer milla a milla. En un futuro nos queda la Sidney Hobart, que está marcada en el calendario, otras regatas internacionales y la vuelta al mundo, que es un sueño que hay alcanzar. No dejo de pensar en la vuelta al mundo.

Angel Joaniquet




lunes, 24 de junio de 2013

Manuel Calavia (regatista de la 'A Class' y abogado)

Manuel Calavia, regatista bicampeón de Europa en la Clase A (foto: A.J.)

[Entrevista publicada en la revista 'náutas',  núm. 15 -otoño 2008-]

“NO SE ENTIENDE EL MENOSPRECIO HACIA EL CATAMARÁN EN LOS JJ.OO. DE LONDRES”

Manuel Calavia, abogado de derecho mercantil es un regatista nato y algo inhabitual. Dos veces campeón de Europa de la Clase A, deportista del RC Náutico de Barcelona, empezó a navegar por que sus padres, por asuntos laborales [ambos son catedráticos de Derecho], tuvieron que “colocar” a su hijo “en unas colonias de verano en el mes de julio”, y por casualidad unos amigos de Palma de Mallorca les recomendaron que hiciera vela en la Escuela de Cala Nova. Tenía 10 años y allí, sin tener ninguna referencia familiar náutica, empezó a navegar, y sorprendió tan gratamente al director de la escuela, que recomendó a sus padres que si podían, “Manolo continuara navegando”. Donde veraneaba habitualmente, en Calafell (Tarragona), no habían escuelas de vela convencionales, que es donde se inician los niños en las flotas de Optimst, por lo que comenzó a navegar en Hobbies, debido a que allí había una tienda de este tipo de embarcaciones. A los 13 años, Luis Fernández, que trabajada en esa tienda, le introdujo en la competición en el circuito a nivel nacional. A los 16 años descubrió la Clase A, gracias a Fernando León, recién llegado como oro olímpico de Tornado de Atlanta’96, que el hizo probar el suyo. Y posteriormente, se convirtió en el 'esparring' de Fernando Echavarri y Antón Paz, cuando se preparaban con el objetivo Atenas 2004. Y todo ello combinando su tiempo con los estudios de Derecho y su posterior practica laboral como abogado.

-¡Vaya agravio por parte de la ISAF en retirar el multicasco, los catamaranes, del programa de la Regata Olímpica en los Juegos de Londres 2012!
            Sí, una verdadera ofensa, que raya el despreció. Quienes navegamos en “catas” nos sentimos maltratados. No se entiende como un tipo de navegación, que a nivel mundial supone el 25 por ciento de los practicantes de la vela, y que desde los juegos de Montreal está representada en la Regata Olímpica, ahora, quieran marginarla.

-Y además, ¡en los juegos de Londres, cuando el Tornado fue diseñado por un británico!
            No está todo decidido aún, hasta noviembre que se reunirá la ISAF y se decidirán los veleros de los Juegos del 2012, pero todo parece indicar que se van a cargar los catamaranes.

-¿Una “alcaldada” más de la ISAF?
            No se entiende esta medida, sobre todo teniendo en cuenta que para el programa olímpico de la vela lo que se pretende es que estén representados todos lo tipos de vela, no ya las clases, sino los tipos de embarcaciones, así están los dinghis de orza abatible, los quillados, los skiff, las tablas de vela, y hasta el momento los catamaranes. Que supriman esta última modalidad, es una falta de consideración hacia muchos regatistas que navegamos en multicasco.

- ¡El desatino afecta a lo mejor de la vela española!
            Por descontado. Somos, con Fernando Echavarri y Antón Paz, actuales oros olímpicos y varias veces campeones del mundo de esta clase Tornado. España es una potencia en multicasco. Pero no es solo una cuestión española. La navegación en multicasco es una de las más extendidas del mundo, con gran concurrencia en países como Australia, Gran Bretaña, Francia, Argentina, Brasil. No se entiende, por qué una clase tan universal la eliminan del olimpismo, No se entiende, tampoco, por que además es una clase espectacular, de navegación rápida, donde los mejores navegantes de otras clases también navegan en multicasco. Y con el agravante, de que fue la clase que mayor audiencia televisiva tuvo en los pasados Juegos. Y, según dicen, al COI y a la ISAF, ahora solo les preocupa la cuestión televisiva, por lo que aún se entiende menos esta decisión.

- No es un ataque al Tornado, sino a la modalidad del multicasco…
            Por descontado. A quienes nos gustan los catamaranes, entenderíamos que se sustituyera el Tornado por otra clase de embarcación, pero siempre que fuera otro multicasco. Parece que la ISAF quiera echarnos de la vela, que nos quiera marginar. Esto ha herido muchas susceptibilidades, sobre todo en grandes regatistas del catamarán.

- Lo tuyo es el catamarán 'clase A'
            Es en lo que navego en la actualidad, pero también he navegado en  Hobbie, en Tornado, cuando estuve en el equipo olímpico, como 'esparring', precisamente de Fernando y Antón para los Juegos de Atenas.

-En la 'Clase A' has conseguido estar entre los mejores de Europa
            Tengo dos títulos europeos, y ahora me preparo para el mundial que se disputará en Sydney en el mes de enero del 2009.

-Veo que andas algo lesionado
            Sí, el pasado mes de agosto, en el campeonato suizo de Clase A, me rompí el ligamento lateral de la rodilla. Ahora me estoy recuperando, bajo la dirección de Jose Luis Doreste, y todos pensamos que estaré a punto para enero.

-¿Como definirías la clase?
            La Clase A es un tipo de catamarán con una norma muy abierta, totalmente diferente, en cuanto a filosofía, a un monotipo olímpico. Es un barco individual, y que solo tiene cinco reglas que homogeneiza la embarcación, que a parte de ser un catamarán de dos cascos, no ha de superar los 5.49  metros de eslora, no ha de tener una manga mayor de 2.30   metros, la superficie vélica ha de ser hasta 13.94 metros, pesar más de 75 kg y está prohibido los “foils”, para no elevar excesivamente la embarcación sobre el agua. A partir de estas reglas, uno se puede fabricar, o diseñar, el barco como quiera, lo que ha hecho que evolucione mucho esa clase, y haya sido una de las avanzadas en la aportación de las nuevas tecnologías a la vela, desde los materiales de carbono, hasta la forma de las velas, en cuya evolución después han sido copiados por otras embarcaciones, desde las tablas, hasta los propios barcos Copa América.

-¿Una clase evolutiva y dinámica?
            Es de las que más. Y además totalmente amateur. En el circuito nos encontramos a grandes navegantes que han hecho historia en la vela, desde “copas américa”, hasta olímpicos, que ven en esta clase, una forma divertida de continuar navegando, recuperando las sensaciones típicas de quienes nos gusta competir y navegar al límite. Es un barco muy rápido, cómodo y técnico.

-¿A quien te encuentras en las regatas a nivel internacional?
            Es una clase donde hay muchos “tornadistas”, que dejan la navegación de alta competición y se pasan a la Clase A. El ser una embarcación individual es una ventaja. Por lo que en los circuitos hay gente de mucha calidad y personalidad que les gusta navegar. Muchos me dicen que es un barco con el que te quitas el mono de regatear, ya que es excitante y hay mucho nivel competitivo. Soy muy amigo del australiano Scott Anderson, medalla de plata en los juegos de Barcelona, y que a pesar de que vive en Austria, estuvo mucho tiempo en España, como entrenador de la campaña de Tornado con Carlos Santacreu y Pepote Ballester, y que se casó con una chica de Denia. Otro australiano que está en los circuitos es Glenn Sabih, que junto con  Darren Bundock, quedó segundo en Tornado en Pekin, y que es otro forofo de la clase A, para no decir nombres como el estadounidense Pitt Melvin, Mich Bub, el australiano, Steve Brewwin o el español Fernando León, oro en los Juegos de Atlanta con Pepote Ballester, y que fue quien me introdujo en el mundo de la Classe A, cuando coincidimos en 1997. Era cuando estudiaba COU y fue en una Copa de España de Catamaranes. Él navegaba en la Clase A y me cautivé por ella, Hasta entonces había regateado solo en Hobbie Cat.

-¡Vaya pasarela de famosos!
            Si es que a quien le gusta la navegación en catamaranes, al final acaba en la Clase A. No lo digo yo, lo dicen ellos, y no solo ellos, sino quienes les gusta la navegación pura. Por ejemplo, sé que el caña del 'Lunna Rosa', en la pasada America’s Cup, que ahora está enrolado en el Oracle, James Spithill, ya ha aparecido en regatas de Clase A, y posiblemente estará en el mundial, y como el diseñador de velas del Alinghi, Luc de Bois, ha sido mi rival en los últimos campeonatos y en el europeo. El rumor de que la próxima Copa América se dispute en catamaranes, creo que ha alentado este fervor.  En el próximo mundial, a parte de estar todos ellos, también vendrá un mítico en la clase, el alemán Mils Bunkernburg, campeón mundial en el 2001 y 2003, y que tras un periodo de “stand bay”, por motivos laborales y paternales, ahora irrumpe de nuevo en el circuito.

-¿Como puedes combinar tu vida privada, con esta exigencia de alto nivel de regatas?
            Hasta ahora he podido. Tengo la suerte de que por mi opción profesional, lo puedo combinar. Soy abogado en derecho mercantil, y el bufette donde trabajo, la firma auditora y de abogados Mazars & Asociados, han entendido que puedo compaginar ambas facetas, cosa que agradezco mucho.

-¡Vaya suerte!, ¿como lo has hecho?
            Entienden que, si cumplo con mis obligaciones laborales, es bueno que tenga un proyecto personal a desarrollar, y me han apoyado tanto moralmente como en medios, para que pueda continuar mi proyecto deportivo, ya que es un componente al desarrollo integral como persona. Eso sí, siempre que la disponibilidad del trabajo lo permita y pueda recuperarlo.

-¿Como abogado mercantilista, ahora debes tener mucho trabajo?
            Siempre. Desde que hace cuatro años empecé a ejercer la carrera, no he parado. Antes y ahora. Hoy, con la crisis financiera,  -hacemos la entrevista el vienes antes del lunes negro del pasado 28 de septiembre- tenemos muchos casos. Pero si hace poco, el trabajo era por la misma euforia económica, ahora es por el parón que estamos viendo. Lo que ha cambiado es que si antes había mucha liquidez y dinero y se se producían muchos procesos de fusiones, adquisiciones, etc., ahora es todo lo contrario.

-¿Es una crisis seria?
            Sí. Mucho, los mercados financieros están dolidos.

-¿Por suerte te queda la vela, para desconectar?
            Para desconectar y ver las cosas desde otras perspectivas, que te sirven para solucionar, después, las necesidades de primer orden. Lo bueno de la vela es que me ha servido a ser disciplinado. Yo de pequeño era un desastre y lo pude lo superar gracias a ella. Aprendí a saber organizar “mis momentos”, ya que al estar tan ocupado, tenía que jerarquizar y saber elegir en que iba a emplear mi tiempo.

Angel Joaniquet


El catalejo

¿Qué es la 'clase A'?

El reglamento de la Clase A Internacional de catamaranes se escribió en 1967 y se limitaba únicamente a 4 reglas básicas eslora máxima (5.49m), manga máxima (2.30m) superficie vélica máxima (13.94 m2) y peso mínimo (75 kg). Acotado a esta simple norma, cada regatista puede diseñar o pedir que le diseñen un catamarán, para competir en sus circuitos. Aún siendo una clase de desarrollo de diseño y materiales, [por lo que es muy abierta en cuanto a concepción y armamento], en el año 2001 se incluyó la prohibición de uso de hydrofoils, no sin cierta polémica.
Considerando la libertad con la que se cuenta a nivel de concepto en esta clase, paradójicamente todos los diseños existentes de Clase A utilizan mástiles ala orientables en carbono pre-preg curados a alta presión y temperatura con una altura estandarizada de 9 metros. El mástil está sujeto por dos estáis y dos obenques que se dirigen a sendos cascos y que parten del mástil desde un mismo cadenote situado aproximadamente a 6/9. Por lo que la optimización náutica de su “evolución natural”, se proyecta hacia un tipo muy similar de embarcación.
El Clase A fue el primer barco en introducir en el año 1987 la hoy habitual vela big-head (de forma trapezoidal) usada prácticamente en la actualidad en todos los barcos de competición más radicales, desde la IACC (Interncional American Cup Class) hasta los ORMA (grandes catamaranes) e IMOCA (veleros de vueltas al mundo), que reduce la resistencia inducida y da un carácter de flexión dinámica a la perilla del conjunto palo-vela con una doble función: aumentar el twist y vaciar a sotavento ante una racha. Se navega en solitario y se usan trapecios para aumentar el momento adrizante.
El Clase A supera los 10 nudos en ceñida y se aproxima a los 25 al largo. Según el arquitecto naval Sito Avilés: “Es un barco muy equilibrado y noble en el que se controla todo desde el trapecio. Las sensaciones que el Clase A aporta hacen que sea considerado por muchos como el barco más elegante jamás concebido.”

martes, 26 de marzo de 2013

Rafael Marsans (aventurero y navegante)

Rafael Marsans junto al 'Synera', velero con el que ha rodado por el Atlántico

[Entrevista publicada en el boletín del Club Nàutic d’Arenys de Mar, núm. 65, septiembre 1995]

NAVEGANDO POR EL ATLÁNTICO

Aventurero nato, Rafael Marsans, patrón del ‘Synera’, acaba de cubrir una de las rutas soñadas por todo navegante. Seguir el camino de los alisios y volver al Mediterráneo. Es uno de nuestros consocios que ya tienen en su palmarés el haber atravesado el Atlántico. Un día tendremos que hacer un cuadro de honor de todos nuestros consocios que ha cruzado el Gran Océano. A ‘Rafa’, las aventuras le vienen de muy joven. En el año 1962 atravesó África de Norte a Sur en una moto Montesa, una Impala. Realizó más de 30.000 km en tres meses. Una prueba de resistencia y pericia, única, tanto para la moto como para el piloto. Fue la hoy olvidada ‘Operación Impala’, que puso en mercado esta formidable moto de la factoría de Esplugas, gracias a este proyecto aventurero de unos jóvenes motoristas. Pero años antes, en 1959, ‘Rafa’  tuvo su primera experiencia con la navegación. Fue a bordo de una menorquina, que una vez salida del puerto de Barcelona, decidió, sin avisar a nadie, irse a las isla de Mallorca. Ha sido un pionero en la regata la Ruta de la Sal y en el año 1985 le dieron el título de ‘mejor navegante del Mediterráneo’ por haberlo navegado desde Arenys de Mar, Túnez, Sicilia y el Egeo. El año pasado, decidió cruzar el otro charco, el Atlántico. En diciembre de 1994 partió. Por Navidad estaba en Madeira. El Año Nuevo lo pasó en Tenerife. Para Reyes estaba en Islas Cabo Verde. Y el 29 de enero de este año alcanzó las Barbados.

-Nos dices que navegar por los alisios es relativamente fácil ¿Te lo crees o es que haces marketing para que hagamos esta navegación?
            No. Es verdad. Navegar con los alisios no es complicado. Eso sí, has de tener el barco muy preparado. No puedes tener un barco ‘flojo’. Allí el viento es duro. Franco, constante, pero fuerte,… Es fácil navegar con ellos y es el sueño de todo navegante. Pero siendo el mejor viento del mundo, puede que asuste a muchos que nunca hayan navegado a vela con una fuerza 7.

-Muchos de nosotros ya no salimos con un viento de fuerza 5, que lo consideramos ya como viento fuerte…
Sí. Pero es una cuestión de amarinarse. Cuando llegas a la zona de los alisios, se supone que has navegado días, en incluso semanas. Llevas una rutina a bordo. Estás amarinado. Entonces, no hay viento que te pare. Y además lo coges de popa.

-Claro, pero, aparte del amarinamiento ¿qué cosa es imprescindible para navegar por los alisios?
Tener unos buenos timones.

-¿Timones?
Sí, los timones han de ser resistentes. Es esencial. El esfuerzo que realizan es brutal. Toda la navegación se hace a fuerza de timón. Si te fallan, te fallará todo en los alisios.

-Dices,  que hacer el alisio es sencillo, y remarcas, que lo difícil es volver a casa, en tu caso el Mediterráneo…
Es lo complicado. Por dos razones. Cuando llegas a las Antillas, aquello te retiene. Es un paraíso. A pesar de que estamos a finales del siglo XX, allí se vive en otra época, que te atrapa. El ambiente, las innumerables islas, todas distintas, la gente que encuentras, los bohemios del mar que por allí pululan, que viven en sus embarcaciones. Todo esto hace que te sientas atraído y no deseas volver. Estas ‘enganchado’. Pero llega un día que tienes que retornar. Y lo haces. A pesar tuyo. Y esta decisión, a veces es traumática. Por ello muchos deciden quedarse allí.

-Y cuando decides volver, entonces ¿viene lo duro?
Volver a Itaca siempre cuesta. Ya sabes lo que le pasó a Ulises. Dejar aquellos parajes es durísimo, y más duro es lo que te avecina. Solo puedes volver a Europa de nuevo, siguiendo la ruta de la Corriente del Golfo. Y aquí te encontrarás con un océano Atlántico que nada tiene que ver con el plácido Atlántico del trópico, el de los alisios, el de los vientos del sureste. Te enfrentas, ahora, con el océano que recibe la influencia meteorológica boreal. Ya no navegas con vientos largos y de popa, sino que te encuentras con rumbos de ceñida, te enfrentas de nuevo con las calmas, las tormentas eléctricas. Las borrascas descienden del Norte y el barco se resiste ante la dureza de esta nueva situación. Empiezan a venir los verdaderos problemas. Entonces, ¡alcanzar las Azores se convierte en un deseo onírico… a veces en una auténtica pesadilla!

-¿Cansancio, ensoñación?
Más que cansancio, dureza. Mira. La travesía por la zona de los alisios, desde Cabo Verde hasta el Caribe, duró 11 días y todos ellos sin ningún tipo de problema, con velocidades promedio de más de 7.5 nudos y con singladuras de hasta 195 millas, siempre con vientos a favor. Para remontar el Atlántico, hacia el Noreste, tardamos 20 días, entre la isla caribeña de St. Martin y las Azores. Y en las Azores estábamos solo a mitad del camino.

-¡Vaya con el Atlántico Norte! ¿Cómo fue esta ‘etapa’?
De lo más variada, movida y divertida, con rotura de cadenote, que nos obligó durante días, hasta que lo reparamos, a no cambiar de rumbo, amurados en la misma escora. Pasamos por tormentas eléctricas, vientos durísimos de proa. Todo un rosario de diversión y entretenimiento. Durante seis días estuvimos ciñiendo a rabiar. Una navegación de lo más cansada. No nos acordábamos de lo que era ir con el cuerpo erguido y ‘adrizado’. Quedamos torcidos. Después vinieron cinco días de calma. Fueron terribles. No sabíamos que era peor, si la loca ceñida de días anteriores o esta encalmada. Después tuvimos algo de suerte y topamos con vientos de aleta, que nos impulsaron bien, pero eran muy borrascosos y húmedos, con tormenta eléctrica. Recalar en las Azores era nuestra obsesión. Y el 4 de junio lo pudimos hacer. Una vez llegados, nos falló el motor, y tuvimos que entrar a vela…

-… medio trayecto ya estaba hecho…
A pesar de que estábamos aún en medio del Atlántico. Pero las Azores es como llegar a casa. Son deliciosas. Allí encontramos a muchos amigos. Entre ellos a Julio Villar, el español que dio la primera vuelta al mundo en solitario a bordo del supermistral ‘Petrel’, a Xurxo Gómez, a Rafael del Castillo que lleva la emisora ‘Rueda de Navegantes’ y que se encontraba aquellos días navegando por las Azores…

-Reparados, tanto cuerpos, motores y sentimientos, pusisteis rumbo al Mediterráneo ¿Cómo entrasteis en él?
Mal. Con niebla, una niebla cerradísima. Y después nos vino un fuerte levante, y cuando doblamos doblamos cabo de Gata, nos llegaron nortes. Nos trató muy mal el Mediterráneo. Y como guindilla, nos encontramos de nuevo con la olvidada ola corta. ¡Terrible!.

-O sea, que la vuelta fue una decepción
Si, al principio sí. Es muy distinto nuestro mar al océano, pero después te das cuenta de aquí aprendimos a navegar, y que formas parte de él y decides que no lo cambias por nada en el mundo…

Y me continuó con un largo y exagerado ‘etc’, dando las razones de las benevolencias de nuestro mar. Tras oírlo no supe si interpretar lo que me decía  como un deseo por su parte de quedar bien conmigo, o era un pensamiento sincero. Lo cierto es que ‘Rafa’ está de nuevo con nosotros, en su estimado mar, en Arenys de Mar, en el mar que le hizo navegante,  y de eso hará ya muchos años…

Angel Joaniquet

jueves, 14 de febrero de 2013

Theresa Zabell (bicampeona olímpica)

Theresa Zabell, medalla de oro olímpica por partida doble (foto: A.J.)
[Entrevista publicada en la sección navegando con... de la revista 'náutas', verano 2007]

FASCINADA POR LOS JUEGOS OLIMPICOS Y EL MAR

Theresa Zabell, malagueña, actual vicepresidente del Comité Olímpico Español, es el único deportista español, en este caso femenina, que ha revalidado el oro en dos olimpiadas consecutivas. Fue en los Juegos de Atlanta, cuando repitió el título olímpico en la clase 470, después de haberlo ganado cuatro años antes en Barcelona. En recuerdo de aquella proeza, única en el deporte español, es el tatuaje con los cinco aros olímpicos, que tiene grabado en su tobillo del pie derecho.

…Nunca me han gustado los tatuajes, pero fue como una promesa -nos confiesa Theresa, cuando descubrimos su secreto-
- Explícanoslo …
            Sí. Fue por una especie de promesa que me hice en Barcelona, de que si ganaba los Juegos me haría un tatuaje. A mi no me gustan los tatuajes, pero fue como un arrebato…

-Y cumpliste la promesa.
            Bueno, me lo hice varios años después, ya que cuando gané el oro en Barcelona y me lo quise hacer allí, iba a sitios que no me daban la suficiente garantía de que me lo hicieran bien, y sobre todo no me inspiraban una cierta seguridad.

-Es que los tatuajes, en aquella época, aún no se habían convertido en un objeto de moda
            Si, era aún un tema bastante duro, de gente arriesgada. Pero por otra parte era un tema, muy marinero. Fui a varios sitios, pero no me fié de que me hicieran bien los aros. Ya sabes, lo de las proporciones, su colocación, las distancias entre ellos. Tampoco me convencían las medidas higiénicas. Entonces eran lugares muy siniestros. Además donde iba no me garantizaban en diseñar bien los aros olímpicos, que era lo que yo quería.

-O sea que se te enfrió la promesa.
            Aparentemente sí, pero en el fondo, no. Fue después de los Juegos de Atlanta, cuando gané el segundo oro olímpico, cuando decidí hacérmelos de nuevo. Entonces había evolucionado mucho la técnica del tatuaje. Ya habían verdaderos artistas que se instalaron en España, y en Denia, ví, como unos alemanes realizaban grabados con una cierta gracia y con unas garantías de salubridad suficientes y decidí dar el paso.

-El olímpismo lo tienes muy grabado, ¿cuando lo descubriste?
            Descubrí el olimpismo por la televisión. Tenía 11 años. Lo recuerdo como si fuera ahora. Estaba en Inglaterra, en casa de unos familiares, pasando el verano, para perfeccionar el inglés, cuando de repente me quedé boquiabierta mirando las pruebas de atletismo que se retransmitían desde Montreal. Allí organizaron los juegos en 1976.

-¿Quedaste fascinada?
            Si. Vi todos aquellos atletas competir delante de tanta gente, y ser observados por todo el mundo, que me fascinó. Además  ya de pequeña me gustaba mucho el deporte. Los practicaba todos, el atletismo, el tenis, el baloncesto. Incluso el año anterior me habían metido en un barco de vela, con un cierto traumatismo. No sé, toda aquella ceremonia del deporte, me impresionó, por su escenografía, y por la belleza que proyectaba. Además no tenia ni idea de que existieran estos juegos deportivos.

-Fue como una iluminación…
            Me quede encantada y continué mirando las retrasmisiones los días siguientes. Aquella misma tarde soñé que yo también quería ser una de estas atletas que estaban en el estadio.  No sabía en que deporte, pero pensé que me encantaría participar en una olimpiada.

-Y lo conseguiste.
            Si. Años después, cuando ya navegaba a vela, puse todo mi empeño en ser olímpica y sobre todo cuando me enteré que la IYRU, la federación internacional de vela, iba a reconocer a una clase de vela exclusivamente para mujeres en los Juegos de Seul, Pero ya desde mucho antes, mi entusiasmo olímpico se moldeó siguiendo, como espectadora televisiva, los Juegos de Moscú y siguiendo  con un verdadero fervor, los de Los Ángeles. Recuerdo que entonces ya competía en vela, en la clase Europe, y fue cuando me enteré , que por una por una imposición del Comité Olímpico Internacional, la federación Internacional de Vela ponía una clase olímpica femenina para los próximos,  que fue la clase 470.

-Pero tu navegabas en la clase Europe ¿no?
            Sí. Incluso pensé, que era una pena que no hubieran elegido una clase  individual, como el Europe, que era en la que yo navegaba. Pero bueno. Recuerdo que la Federación Española, ante este nuevo hecho, comenzó hacer concentraciones de chicas que navegábamos, para seleccionar un equipo femenino de 470. Yo probé el barco, y recuerdo que me encantó. Enseguida me hice con el barco y me acople muy bien a él. Incluso hice la preselección para ir a Seul, y la ganamos, Navegaba con una chica santanderina llamada Zane Yllera. Pero a pesar de ganar las selectivas, no nos escogieron para ir a Seul.

-¿Fue tu primera desilusión deportiva?
Fue una desilusión tremenda, porque no nos lo esperábamos. Y además nadie se molestó en decirnos la razón por la que no fuimos seleccionadas para ir a Corea. Fue una decisión en la que, ahora, pasados 20 años todavía nunca he llegado a saber el por qué. A lo mejor tenían sus razones, aunque yo no lo comprendiera. Pero aún no me han dicho el porqué de aquella decisión.

-¿Te afectó mucho…?
Mucho. Después de Seul estuve algunos meses sin navegar. Esta decisión me desmotivó mucho. Incluso pensé en dejar la competición. Pero después, pasados unos meses,  te das cuenta de que no puedes dejar lo que te gusta, que la competición  te encanta, y decidí volver. Sobre todo, me motivó mucho el hecho de que se hubieran elegido a Barcelona como sede olímpica de los próximos Juegos. Y quise competir en ellos. Hice pareja con Patricia Guerra, hicimos la selección oportuna, esta vez la ganamos y si fuimos las designadas para estar en los Juegos...

-¿Me has comentado que tu primer contacto con la vela fue traumatizante?
Total. Era cuando tenia 10 años. Mi primera subida a bordo de un barco solo, fue en una Feria de Fuengirola. Es una feria que se realiza en el mes de octubre. En Fuengirola nunca llueve, pero cuando se celebra la feria, llueve. Y como no, aquel año también llovió, y hacia muy mal tiempo. Recuerdo que aunque no había club náutico entonces, el ayuntamiento organizó un cursillo para los niños del pueblo, y a mi me apuntaron. Y fue terrible. Me metieron en un Optimist, sin tener ni idea, con un tiempo infernal y me encontré en medio del mar. Supongo que si lo mirara ahora no estaba tan tremendo, pero desde mi perspectiva infantil, recuerdo que me quede horrorizada. Me espanté tanto, que dije que nunca más navegaría. Llegué mojada a tierra, además hacia mucho viento, no controlaba un palo horizontal que me golpeaba continuamente, el ruido del flamear de las velas me traumatizó, en fin lo pasé fatal. Sin ropa adecuada, me pareció que esta actividad era la más incómoda y patética del mundo. Bueno, que salí traumatizada...

-¿Como superaste este trauma?
            Después de esta experiencia no pensé más en la vela, Pero como te he comentado, me gustaba mucho el deporte, me gusta, me encantaban todos, el atletismo, el tenis, el baloncesto. Y los practicaba en el colegio, con las amigas. Sin embargo cuando cumplí los 14 años, se produjo un cambio de colegio y con un grupo de amigas intimas, que nos separábamos por el tema de colegio, decidimos hacer algo juntas aquel verano. Aquel año se acababa de crear un club náutico en Fuengirola, en el que el padre de una de mis amigas estaba muy involucrado, y nos convencieron en hacer un curso de vela

-¿Y aceptaste?
            En principio advertí a mis amigas, que esto de la vela era un rollo, que yo ya lo había probado hacia años, y no me gustó nada y que no era nada divertido Pero ellas, tozudas, quisieron hacerlo y al final me convencieron.

-¿Y superaste el trauma?
            Si, Pero he de decir que hizo mejor tiempo, y esto es muy importante para iniciarte en la vela, además no hizo tanto viento, como en aquella primera experiencia, y sobre todo, creo, que crecí un poco. Y curiosamente mientras a mis otras amigas, no les gustó la vela, a mi me comenzó a gustar, y continué navegando.

-¿Te enganchaste a la competición?
            Empecé a competir en la clase Europe ya que a los 14 años ya no era conveniente entrar en Optimist. Y las regatas a nivel local me fueron muy bien, después me animó mucho el quedar bien clasificada a nivel nacional y gané el campeonato de España, a nivel femenino y al año siguiente pude ir la campeonato del mundo en Holanda, donde éramos unas 80 participantes y quede entre las 30 primeras. A partir de aquí todo se precipitó. Y mi pasión por el deporte, mi seguimiento de los Juegos de Los Ángeles, consolidaron mi trayectoria futura como regatista.

-¿Eras muy competitiva?
            Creo que sí, sobre todo en mi etapa olímpica. Pero cuando empecé a navegar lo hacía por el placer de  navegar. Lo que pasa es que en España el deporte de la vela está muy enfocado a la pura competición, por lo menos en la época en que yo empecé a competir. La verdad fue que cuando empecé era para estar con un grupo de amigos. El resto cayó por su propio peso. El entorno te obliga, además me había propuesto una meta. Entonces ya entra el compromiso con uno mismo.

-¿Que compromisos tienes ahora con el deporte?
            A parte de ser miembro del Comité Olímpico Español, que es todo un orgullo y una satisfacción, creo que todo deportista debe algo a la sociedad que le ha permitido poder cumplir su sueño como deportista. Cuando deje la vela olímpica me consideré una afortunada en poder haber  realizado mis sueños…. Es entonces cuando te das cuenta que los deportistas tenemos la obligación moral de devolver a la sociedad todo lo que ésta nos ha dado y ayudado. De aquí, hace unos nueve años, decidí crear una fundación, Ecomar, donde pudiera devolver  algo, un granito de arena, a la sociedad que tanto me ayudó.

-¿Qué pretende Ecomar?
            Nuestra actuación tiene tres pilares: el fomento del deporte, la concienciación sobre el medioambiente y el de la educación integral. Queremos que los niños aprendan a navegar, que se den cuenta de que el deporte de la vela es una actividad divertida, y enseñar los valores de la cultura del mar y del respeto a la naturaleza. Trasmitir estos objetivos a los niños de toda España, aunando fuerzas con los principales clubes náuticos españoles y escuelas de vela de toda España es nuestro reto.

-¿Entre ellos están muchos clubes de la Asociacion de Clubes Náuticos Españoles?.
            Si están los clubes del Mediterráneo de Málaga, el Abra, el Astur de Regatas, el Nautico de Valencia y el de Castellón, y los de Bayona y la Coruña.

-Ecologismo y olímpismo son unos valores muy del siglo XXI...
            El Comité Olímpico Internacional actualmente dice que el tercer pilar del olimpismo es el medio ambiente, es decir la ecología, el respeto al nuestro planeta, y además, creo que la ecología se entiende más y mejor si haces deporte, por que en el fondo la naturaleza equilibrada  es el escenario del deporte. Una naturaleza contaminada, es antagónica con la practica deportiva. Hemos de tener un entorno favorable, para la buena practica del deporte. Esto es lo que pretendemos divulgar en los talleres Ecomar.

-¿Como ves el movimiento olímpico en España?
            El olimpismo ha llegado a una dimensión que hace treinta años nadie lo hubiera imaginado. Era impensable. Los aros Olímpicos, son uno de los logotipos más conocidos del mundo y hay poca gente en el mundo que no los reconozca. El movimiento olímpico es ahora como una filosofía de vida.

-¿Hay afición al vela en España?
            Poca, la vemos como una cosa inaccesible, pensamos que es elitista, y esto es un error. Hay que cambiar. Somos un país de mar. Y hay que aprovecharlo. Es necesario hacer pequeñas acciones, para erradicar la idea de que estamos de espaldas a él. Un ejemplo positivo en cambiar esta imagen es el programa del ayuntamiento de Cádiz, que ha hecho un esfuerzo para que los niños gaditanos aprendan a navegar a vela. Desde hace 10 años, y  durante dos años, un día por semana, reciben, desde los institutos, la enseñanza y la  práctica necesaria para conocer la vela. Resultado: todos niños de Cádiz saben navegar.


Angel Joaniquet