Luis Conde, apasionado por el mar, el viento y el Sol |
[Entrevista realizada en abril del 2009, y publicada en
la revista 100x100 Regata]
LAS CRISIS SE COMBATEN CON OPTIMISMO Y REALISMO
El nuevo presidente del Salón Náutico Internacional de
Barcelona, Luis Conde, es
persona marcada por su pasión por el mar. Una afición que viene de lejos.
Parece una predeterminación. Su ligazón a las cosas de la náutica, en todas sus
vertientes, le ha encaminado, por las circunstancias, a convertirse en el
máximo representante del Salón más importante de la náutica que se hace en
nuestro país, y el segundo a nivel europeo. Empresa, deporte y cultura ligan
perfectamente en su perfil para llevar el timón del Salón Náutico Internacional
de Barcelona los próximos años, que se prevén difíciles.
No es casual que Luis Conde esté rodeado de mar por todas
partes. Tiene acreditada su pasión por el mar. Ha navegado mucho, sobre todo
por el Mediterráneo y ha cruzado el Atlántico varias veces. Es, también, un empresario del sector, accionista mayoritario de Marina Palamós.
Tiene un hijo que es arquitecto naval. Ha sido, a lo largo de su vida
propietario de 15 embarcaciones, por lo a su vez es un cliente y usuario de la
náutica y como tal, conocedor como nadie del sector, desde todos los puntos de
vista.
Además, a estos "haberes", se deben añadir dos de mérito especial para presidir un Salón Náutico: 1.- desde joven le atrajeron los deportes de mar, empezó con un velero de la clase finn y 2.- ha escrito un excelente libro que trata sobre su experiencia como navegante y náufrago, que le hizo reflexionar profundamente sobre la tragedia más grande que puede tener un armador: el perder el propio barco, en aguas de Cabo Verde.
- ¿Parecía
predestinada su elección con presidente?
Cuando me lo propusieron no pude
negarme. Actualmente hay una tendencia, como una moda, en rechazar este tipo de
nombramientos. Todos huyen de estas representaciones. Es verdad que roban
tiempo, te complican tu vida particular, hay que desplegar mucha energía. Pero
cuando me lo propuso el director de Fira de Barcelona, no pude decir que no...
- Ha sido nombrado presidente del Salón, en una coyuntura difícil, sustituyendo al anterior presidente Enric Puig, fallecido el pasado septiembre y cuando la crisis, entró como un caballo desbocado en un garaje, a finales del 2008...
Sí. Las cosas, a veces, vienen de
forma repentina. Yo formaba parte del Comité del Salón, pero nunca hubiera
pensado, y menos en aquel momento, que se me ofrecería la posibilidad de presidir
el Salón. Pero las circunstancias mandan. La mayoría de las cosas, a veces, no
se programan.
- No es un caramelo apetecible, ahora, ser presidente del Salón Náutico, un sector que parece está viviendo un momento delicado.
No creo en los momentos
delicados. Además, pienso que las crisis no son el fin del Mundo. Incluso
las crisis son el inicio de nuevas y mejores expectativas, si se saben trabajar
y mirar con amplitud de perspectiva.
- Crisis, es igual que transformación, decían los clásicos griegos...
Toda crisis es el inicio de una nueva
etapa, y hay que estar preparados y trabajar para que las nuevas etapas sean
mejores. Las crisis abren un abanico de nuevas oportunidades y de mejores
posibilidades, para rediseñar el futuro.
- ¿Optimista?
Siempre. De natural con mi persona.
Tengo este talante, pero también, soy realista. Soy de los que piensan, como William Arthur Ward: "los pesimistas se preocupan por el
viento, los optimistas esperan a que cambie, los realistas ajustan y triman las
velas". Es con esta última afirmación con la que tenemos que hacer
frente a la crisis.
- ¿Cómo piensa 'trimar' el Salón?
He propuesto al Comité Organizador cinco ejes directrices de acción, como si fuera un track de GPS, o unos
"drivers", para alentar y darle vitalismo en un momento de crisis: 1.: Ciudad, es decir debemos imbricar
más a la ciudadanía con el Salón, deben sentirlo suyo, con manifestaciones
ciudadanas, promociones y explicar que es la actividad en el mar y como aprovecharlo. 2 º.: Deporte, faceta fundamental, ya
que el mar es un escenario de deporte, al aire libre, y nuestro país tiene una ventaja añadida de
poder disponer de él de forma natural. 3 º.: Salud, difundir y dar a conocer una realidad, que la actividad en torno
al mar es saludable, y por tanto económicamente interesante para la sociedad,
ya que evita muchas enfermedades, 'estreses', sedentarismo. El doctor, Valentín Fuster, famoso cardiólogo y
muchos médicos son practicantes de deportes de mar, reconocen que el mar es la
mejor terapia para prevenir y evitar futuras enfermedades y patologías. 4 º.: Turismo y Cultura, pues el
mar es una fuente de cultura y propicia una actividad económica vital para
nosotros, como es el turismo, tanto el de crucero, en gran puertos, como los 'charters', las vacaciones náuticas, etc. Y por último uno de los 'drives' que también he definido es el de la Familia, pues creo que el Salón,
debe contemplar estratégicamente a las familias, que son, al fin y al cabo, los
usuarios más fieles de la actividad náutica, y la que inicia y fomenta a los
futuros practicantes de esta afición, en el fondo, los verdaderos usuarios del Salón.
- ¡Tiene una idea muy social y cultural de lo que tiene que ser un Salón!
El Salón debe ser el gran foro, el ágora, donde la
gente que le gusta la náutica, los que practican los deportes de mar y de los
que quieren acercarse a ella, puedan encontrarse. Debemos facilitar esta función de plaza pública. Desde siempre
el Salón de Barcelona, desde sus orígenes, ha tenido esta filosofía. Y creo que
la hemos de mantener. Por supuesto sin olvidar de que también es una feria, un
mercado, el gran escaparate de la mercancía y de los servicios náuticos, al alcance
de todos los segmentos de clientes.
- Conoce mucho el mar, ¿Cuándo lo descubrió?
De pequeño veraneaba en Caldetes, y
siempre estaba mirando el mar, y contemplaba con admiración, como navegaban
los veleros que salían del puerto de Arenys, o miraba los patines que estaban varados en
la playa de ‘la caleta’ de la playa de Caldetes.
-Su ‘bautismo de mar’, ¿cómo fue?
Entonces no existían Escuelas de Vela.
Pero un amigo, conocedor de mi pasión por el mar, Gerardo Seeliger, me animó a comprarle su finn, que para él ya era "viejo", pues entonces entrenaba para los Juegos de Munich. Con este velero hice mis primeros
bordos en el Puerto de Arenys de Mar. Entonces la gente que navegaba en esta clase eran los Turró, un Conde, que era canario, los Doreste. También había muchos dragones. A partir de entonces la pasión fue
aumentado, y participé en regatas, como el Trofeo Godó, el Princesa Sofía.
- Aún hoy, usted es un navegante empedernido...
El mar lo es todo para mí. Necesito
oler el salitre, oir la ola contra el casco del barco, sentir el viento en el
aparejo y en las velas. No es broma, necesito el mar como el aire para
respirar. Esta necesidad hizo que, cuando tenía el finn, me comprara también una
neumática, una "pirancho" y navegaba todo lo posible por la costa
catalana, hasta que me decidí comprar una "menorquina", e hice la
primera travesía en el Canal, desde Andratx a Barcelona, a motor, y como
siempre, con la ola de norte en contra, hasta llegar, casi sin combustible, con mar
llana, a Barcelona. Luego me compré una embarcación que había pertenecido a Antonio Gades y Pepa Flores, toda ella de madera
y con ella hice todo el Mediterráneo occidental, todas las islas, hasta que
adquirí el ‘Toleman’.
- ¡Un velero de leyenda!
- ¡Un velero de leyenda!
Sí, una verdadera joya, todo él de
madera de teca. Era italiano. Con él saboreé lo que era la navegación clásica.
Hice ‘todas’ las islas italianas, Córcega, y realicé mi primera travesía al Atlántico, navegando por el Caribe. Descubrí Cuba con él. El ‘Toleman’ fue el velero de mis
grandes recuerdos náuticos, incluso el de su propio naufragio.
- ¡Lo más duro que le puede pasar a un armador!
Sin duda, pero que pone a prueba su
talante y el de las personas que le rodean. Y si tienes la suerte de que
lo puedes contar y asumes la tragedia que supone, reflexionas sobre ella,
analizas sus causa y lo que supone un naufragio, lo destilas todo y al final logras
superar lo que tiene de drama, te conviertes en un persona más adulta.
- ¿Es como superar una crisis?
Muy parecido. En el libro que escribí
sobre la experiencia del naufragio del 'Toleman' hago una analogía comparándolo con una
situación de crisis en una empresa, de una institución, etc. Decía en el libro
que para gestionar una crisis hay que tener claro cuál es el objetivo que
tenemos que superar, poner el rumbo adecuado para lograrlo, intentar disponer
del mejor equipo para alcanzar el objetivo de superar la crisis, y sobre todo
estar siempre disponible, ya que en un momento de crisis el sentido de la
urgencia es indispensable, y hay que estar siempre en situación de
disponibilidad. También remarcaba que para superar una crisis es
necesario actuar sobre el terreno, es decir, poder ver y tocar el entorno que
provoca la crisis, ya que es difícil manejar desde lejos o por delegación una
situación de urgencia. Y sobre todo, hay que dialogar y profundizar con tus
colaboradores directos en el lugar de la acción, y disponer de un buen equipo de
asesores o amigos que te aconsejen o den su opinión sincera, para valorar y
analizar fríamente todas las opciones para poder actuar con propiedad y
objetividad. Por último hay que ser, sobre todo, optimistas y realistas.
- Buena receta.
¿Es por eso que no tiene miedo a la crisis?
No, no la tengo miedo. Las crisis están para enfrentarlas. He vivido muchas de ellas y todas las he ganado. A largo plazo, seguro que
superaremos ésta en la que hemos entrado. No se acaba el Mundo. Y a corto
plazo, creo la vamos a superar. Parece que hay signos positivos que lo
muestran. En este sentido, y de aquí a noviembre, estos signos, esperemos, se
habrán consolidado.
Perfil
Luis Conde, nacido en Barcelona en 1950, es un economista, y asesor de empresas, especialista en "busca talentos" y un conocedor del mar en toda su intensidad. Formado en el sector de la banca, en la escuela de la Banca Mas Sardà, es padre de 8 hijos, y socio de la empresa Seeliger & Conde. Un personaje que tiene el reto de conducir la nave del Salón en un momento donde dicen que el sector está viviendo una plena patología de crisis. Su optimismo y experiencia debe ser un revulsivo y un nuevo estilo.
Angel Joaniquet
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