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sábado, 16 de septiembre de 2017

Rai Ferrer (ilustrador y escritor)


ONOMATOPEYA, EN SOLITARIO
[Entrevista publicada en la revista mensual ‘Cara a Cara’ en junio de 1981]

Rai Ferrer, enamorado de los tebeos, nacido en el pueblo burgalés de Manciles, pero barcelonés hasta la médula, -con piso frente la capilla gitana que Helios Gómez pintó en la cárcel Modelo de Barcelona-, es un ilustrador que cree en la reivindicación de los grafistas y de los fotógrafos que han plasmado la historia del siglo XIX y XX con su trabajo de notarios del tiempo. Hoy reinventa su proyecto Onomatopeya. Y nos explica esto.


-Rai, ¿qué es Onomatopeya?
     Onomatopeya ha sido y Onomatopeya es. Me explico. Onomatopeya fue un colectivo de tres individuos José Solá, Luis Díaz y yo,  que se unieron en unas circunstancias profesionales difíciles. De eso hace unos cinco años. La vieja Onomatopeya se dedicó a reivindicar aspectos olvidados de la vida pasada y de la historia de nuestro país, ocultos e ignorados, por gran parte del publico, en aquel momento. Hoy, Onomatopeya, se puede decir, que solo es Rai Ferrer.

-¿En solitario?
     Sí, un amante del cine en technicolor, de las novelas de aventuras, de las historias de terror y de las aventuras policiacas. También, de un coleccionista empedernido de todo tipo de grabado y de publicación antigua o moderna, que archivo con patológico mimo.

-¿Quieres decir que Onomatopeya ya no es la misma de antes?
      Existe un común denominador, que une ambas etapas…, pero es otra cosa.

-¿Cual es este común denominador?
     En cierto modo yo. Pero también este denominador común podría ser la vocación de poner a disposición del gran público la iconografía que ha marcado nuestra vida cotidiana. Pero el estilo ya es distinto. Es el mío.

-¿Y continuar reivindicado  la imagen y el grabado?
     Por descontado. Pero incidiéndolo mediante un lenguaje claro y llano para hacerlo accesible a todos los públicos. Cosa que  a veces no pasa con muchos grafistas que utilizan la imagen y los  medios de comunicación para hacerse herméticos, intelectuales, oscuros.

-¿Qué elementos diferenciales hay entre la vieja Onomatopeya y la nueva?
     La más evidente, es la falta de uno de sus miembros, Luis Diaz. Y un procedimiento judicial de por medio, que hemos tenido por injurias al Ejército.

-¿Pero, continuas colaborando con José Solá, el otro miembro del trío onomatopéyico?
     Solá es un gran amiguete. Y colabora conmigo, sobre todo para caligrafiar los textos de mis composiciones. Es un gran globero (rotulista).

-Uno de los rasgos diferenciadores entre la vieja y nueva Onomatopeya es el abandono de los temas históricos, de marcado cariz reivindicativo, de tipo social, para entrar más en el plano cultural, y sobre todo la ausencia total del color
     Bueno. En los trabajos de la primera época hay dos circunstancias que determinaron nuestro estilo. Uno es que el grupo surgió, prácticamente después de la muerte del dictador, por una circunstancia profesional, ya que Luis y yo trabajábamos en el departamento de publicidad de una empresa dedicada a la venta por correo y que, por una quiebra, desapareció. La situación  de quedarnos sin trabajo nos obligó a reinventarnos nuestra actividad profesional y decidimos crear un equipo de creadores gráficos, pero con un leiv motive diferente: expresar nuestra inquietud cultural e  incidir en la sociedad a través de nuestra profesión de grafistas publicitarios.

-Sí, recuerdo que vuestros trabajos, carteles, posters, viñetas, eran tan atractivos y vistosos como los anuncios de la Coca-Cola, pero con unos contenidos que podrían escandalizar al propio Marx.
     Mira, te cuento. El contenido radical de nuestros trabajos era un producto y de una necesidad de la época. Un tiempo que muchos han catalogado de transición, de pre-democracia.  Aquel radicalismo también era debido, puede, a mi espíritu ácrata, que he tenido de toda la vida, y no lo puedo contener. Sobre el multicolorismo y la excelente ejecución de los trabajos se debe, en un alto porcentaje, a la excelente mano y gran profesionalidad de este genio que es Luis Diaz. Pero también he de decirte que todo aquel colorido, toda aquella buena factura, suponía un lastre, un hándicap para el desarrollo de la propia Onomatopeya, sobre todo en no traicionar su vocación primaria.  Cosa que ahora, en solitario, ya no pasa.

-¿Por qué?
     Por una razón muy simple. Diaz es un perfeccionista, un artista, un creador enamorado del color, del diseño y no toleraba que dejáramos de trabajar en la policromía. Imprimir en color es carísimo y los trabajos en color solo pueden ser destinados a un tipo de publicación muy determinada. Yo siempre tuve claro, que nuestro trabajo tenía que llegar a los diarios, y no solo a revista ‘tutti colori’.

-¿Esto era traicionar la idea primigenia?
     Onomatopeya nació con ganas de llegar al gran público. Nació para la comunicación de masas. Con una voluntad de utilizar los canales de difusión de mensajes masivos. Desde posters, pegatinas, ¿y por qué no?, las páginas de los diarios. Teníamos claro que si utilizábamos los medios convencionales de comunicación, la prensa, nuestras ideas o reflexiones podrían llegar a mayor número de gente posible. Yo pienso así y no solo para que disfrutasen de nuestro trabajo una minoría selecta y determinada. De ahí mi persistente preocupación en utilizar publicaciones de lo más variado, y de esta forma, hacer que los mensajes pudieran llegar a un público lo más amplio posible.

-¿En qué fuentes iconográficas bebe Onomatopeya?
     El secreto de Onomatopeya es que reproduce imágenes, fotografías o estampas auténticas de la época que describe. Esto sí, con la lógica manipulación en la composición y el montaje, lo  que le da una personalidad propia. Y esto se debe a que tengo un archivo gráfico que me permite jugar con multitud de imágenes y de las más variadas épocas.Por otra parte, en lo estilístico, Onomatopeya es una simbiosis del trabajo que realiza El Cubri, equipo de grafistas madrileño que admiro, y del equipo valenciano Crónica. Soy un ferviente admirador de ambos, a pesar de que hay cosas que no comparto de ellos…

-¿Cómo qué?
     Pues… de El Cubri, no comparto su hermetismo, su código expresivo con tantas claves ocultas. Del Equipo Crónica, considero que sus trabajos se limitan en el estrecho terreno de lo pictórico, de limitarse a que su difusión sean las galerías de arte, menguando su posibilidad de difusión, a través de los mass-media. Crónica rechaza su utilización, factor que lo pone en las antípodas de Onomatopeya. Equipo Crónica hace cuadros para museos. Onomatopeya hace viñetas, posters, literatura gráfica, para la gente.

-En cambio ¿El Cubri si usa los mass-media?
     Sí, pero con una voluntad minoritaria, para dirigirse a una minoría muy determinada… O eso pienso yo.

-He observado, que gran parte de tu producción son homenajes a sucesos o personajes que la sociedad lo quiere marginar, como los hechos de Casas Viejas, el bombardeo de Guernica, Durruti, Groucho Marx, la novela policiaca, el cine de Hollywood…
     Sí, esto puede que sea una de mis señas de identidad. Reivindicar cosas que muchos creen ya obsoletas, o para el  olvido, me entusiasma.  Por eso las toco. Pero más que un homenaje a personajes o sucesos,-¡que lo son!, mis trabajos son una reivindicación a aquellas personas que con su plumilla, su carboncillo, su cámara fotográfica han hecho posible que estos sucesos los podamos disponer ahora, y revivirlos gracias a aquella representación gráfica.

-¿Por qué tu trabajo es una homenaje a la documentación gráfica de la historia de los últimos años y no a los de ahora?.
     Se debe a mis demonios
-Tus debilidades, tu aficiones... sí, lo veo en vuestros trabajos publicados en Cuadernos de Cine, en Fotogramas, el mismo libro dedicado a la novela policiaca y sobre todo el que me acabas de enseñar, a punto de publicarse, de la Novela de Aventuras… Pero, para mí, creo, tu mejor proyecto es este inacabado reportaje gráfico sobre la historia del primer tercio del siglo español titulado Tiempo de Estampas (1900-1931) y que se tenía que completar con Tiempo de Rebeldía (1931-1939) y Tiempo de Nostalgia (1939-1950).¿Por qué no lo finalizasteis?
     Realizar este libro, y finalizarlo, fue muy divertido. Pero una vez editado, resultó todo muy complicado. Hoy, tendría que tener una buena oferta para remprenderlo. Fue un acto de voluntarismo tremendo… Cuando ahora lo pienso, me asusto.

-Por cierto, tu nuevo libro de homenaje a la novela de aventuras ¿lo edita una editorial de Madrid?
     Sí. Mis dos libros anteriores, Tiempo de Estampas y La Novela Policiaca fueron editados en Barcelona. Para este nuevo, me vino una oferta de Madrid que se interesó por el trabajo.

-¿Hay ahora más iniciativas a periodisticas y editoriales en Madrid?
     Mi experiencia profesional entre Madrid y Barcelona es curiosa. Onomatopeya empezó publicando en revistas barcelonesas, donde se nos aceptó admirablemente, Viejo Topo, Fotogramas, Bazaar, Por Favor... Luego vino la gran crisis de la prensa en Barcelona y decidimos ver como estaba el ambiente en Madrid. Como anécdota, te diré que llegamos a la villa y corte en mi 600 el día del entierro de los abogados laboralistas. No debía ser el momento más adecuado para proponer lo que ofrecíamos, ni para editoriales de libros, ni para la prensa, y el caso fue que regresamos a Barcelona con las manos vacías. Posiblemente, en aquel momento, no entendieron nuestra fórmula de gráfica, demasiado novedosa, puede. No estaban para puñetas, en definitiva. El caso es que de vuelta a Barcelona, decidimos continuar con nuestra labor, estilo y conceptos que ya teníamos. Pero decidimos prestar más atención a las editoriales de prensa escrita y sin olvidar nuestra faceta libresca y postulamos en producir viñetas más sencillas, para que colara mejor en la prensa, y funcionar a modo de agencia. Esto originó alguna divergencia dentro del grupo. Lo malo fue que en ese momento, en Barcelona, se agudizó la crisis de la prensa, y esta opción no fue factible. Ello hizo  que se abriera una crisis de crecimiento en la misma Onomatopeya. Fue en este periodo cuando Luis Diaz decide dejar el colectivo y yo poté por continuar con Onomatopeya, solo. Tras algunas exposiciones en algunas galerías, con originales publicados,  y sumergido en el  marasmo que se encontraba la prensa barcelonesa, decidí probar de nuevo ir a Madrid y tuve la gran suerte de conseguir  trabajar en Diario 16: nada menos que publicar cada día una viñeta en un calendario conmemorativo.  Puede que los tiempos habían cambiado y puede que el estilo onomatopéyico se hiciera más comprensible en Madrid.  Fue como dicen, 'de Madrid…al cielo'. Y aquí estoy. En la gloria…,  y a la espera, también, de la próxima publicación del libro de aventuras…


Angel Joaniquet

jueves, 27 de abril de 2017

Jaume Sisa, (músico)



'CUALQUIER NOCHE PUEDE SALIR EL SOL’
[Entrevista publicada para la publicación infantil,’El Tricicle' dirigida a alumnos de ESO, 22 de abril 2017]

Se ha convertido en un himno de la solidaridad y de bienvenida. "Qualsevol nit pot sortir el sol", [Cualquier noche puede salir el sol] es un canto a la amistad, a la hospitalidad, al derecho de recibir en tu casa a la gente que huye de la guerra y de la violencia. 

Una canción que Jaume Sisa, la compuso a principios de los años 70, en plena época hippy, cuando se oía decir aquello de que "haz el amor y no la guerra" y que hoy continua vigente y actual. La voluntad de que mi casa sea también la tuya, es una muestra de aprecio hacia los demás y un deseo de solidaridad que se mantiene vivo en nuestra sociedad, tan normal y natural como es ver salir el sol cada día.

- ¿"Cada noche puede salir el sol" ?,

De hecho, siempre sale, es una maravilla, que por ser tanto cotidiano no le prestamos mucho caso. Hoy mismo nos ha salido de nuevo el sol, tras la negra noche y nadie se ha sorprendido. Es lo normal.


-¿Cuando escribió la canción?

A principios del año 71, pero la grabé en 1975.


-¿A que se refiere la temática de la canción?

A muchas cosas, pero la principal es una referencia a la amistad. Recuerdo que salió de una forma no muy premeditada. Surgió probando melodías, para hacer una composición, donde la música era el motivo fundamental. Como texto, fue la escusa para acoplarlo a la música y para llenarlo de palabras decidí encadenar una serie de nombres, de personajes de ficción, que me acompañaron mientras la componía.


-¿Cuántos personajes salen?

60, y todos personajes de ficción. Lo curioso es que una vez tuve a estos personajes enganchados en la música, me pregunté, ¿y ahora, que hago con todas estas personas?. Entonces se me ocurrió que los podría invitar a una fiesta, en mi casa, y de ahí salió el argumento de la canción .


 -¿Qué personaje de cómic le gusta más?

No lo sé. Es curioso, nunca me han hecho esta pregunta. Es difícil definir quien es el que más me gusta... Todos. Es como responder a la pregunda de ¿a quién quieres más ...? El amor, si es sincero, es universal, no partidista.


-¿Pensó que tendría tanto éxito ésta canción?

¡No!, ¿que va !. Este tema era como una ‘torna’. Antes, cuando ibas a la panadería a comprar pan y no llegaba la barra al peso estipulado, te daban un trozo de pan o un corte de coca, para completar la compra. Esto se llamaba la 'torna'. Con esta canción pasó lo mismo. Fue como una 'torna', para completar un disco. Recuerdo que en Rafael Moll, el productor de mis discos, me dijo que este tema no sabía cómo encajarlo dentro del resto de las piezas. Y al final quedó para ser la última, como una especie de cuento que sirviera de relleno y completar el disco. Se registró casi de milagro.


  -Si escribiera de nuevo la canción, ¿qué personajes pondría?

Seguro que pondría de nuevos. Hay muchos personajes que quedaron fuera, pero no de forma premeditada, sino porque no se me ocurrió en aquel momento. Mafalda, no sale, como tampoco salen Diego Valor, Spiderman o el Micky Mouse, a pesar de que mucha gente cree que sí. De escribirla ahora, a lo mejor pondría a Heidi, al Xin Xan, a Mazinger Z. Creo que es una canción que se puede alargar infinitamente, añadiendo personajes de ficción, adaptándose al gusto del momento.


-¡Una canción muy versátil!

Creo que sí. Y muy abierta. Se acomoda bien a todo tipo de manifestación, ya sean actos familiares, celebraciones populares, fiestas. Es una canción que sirve para todo. Se ha cantado en bodas, bautizos, funerales, en todo tipo de actos y celebraciones.


  -¿Qué le parece que su canción de "Cada noche puede salir el sol" se haya tomado como un himno de bienvenida a los posible refugiados que puedan llegar a nuestro país, tal como se hizo cuando la jornada y el concierto solidario promovido por "casa nostra, casa vostra"?

     Me parece bien. Es una canción, como te digo, muy abierta, que transmite de forma clara una de las vertientes más altruistas que tiene la gente, que es el de acoger en su casa a la gente que necesita ayuda y compañía.


Angel Joaniquet

(Texto traducido del catalán)

viernes, 16 de diciembre de 2016

Javier García Mateo, (periodista radiofónico)


‘VOLVER A LA RAMBLAS, ES  UN LUJO’
[Entrevista publicada en el suplemento Ciutat Vella, del diario El Vigía, febrero 1993]

Javier García Mateo es una bestía radiofónica. ‘Nací para la radio’, nos comentaba. ‘Hace un siglo no hubiera podido ejercer al cien por cien mi auténtica vocación, que no es otra que comunicarme, de forma directa con un público oyente’

Puede que de no tener radio, habría hecho lo mismo desde un púlpito, o desde el ágora, subido en una tarima, o en el corner del Hyde Park. ‘Puede. Pero la herramienta de la radio, sin duda fabulosa, es el medio que mejor cuadra con mi vocación de comunicador’

Su voz, verdaderamente es impresionante. Y le ayuda, en eso de atraer oyentes. Desde hace un mes es la nueva voz nocturna en la Ramblas. Sí, Javier García Mateo, es una de las nuevas voces de la Rambla. Barcelonés, periodista y sobre todo radiofónico, desde enero dirige y conduce un programa con el nombre de ‘Rambla Noche’, en la emisora Onda Cero, estudio ubicado en el centro de esta arteria barcelonesa. El éxito de audiencia ha sido fulminante.

-¿Ramblista?
     Como barcelonés, siempre me he sentido ramblista

-Hace tiempo que no estabas aquí…
     Sí, he estado lejos de Barcelona durante varios años. En mi última trayectoria profesional  he estado en varias ciudades, como Madrid, Oviedo, Tarragona, pero siempre he guardado algo de la Rambla muy dentro de mí.

-Pues no te podría pasar nada mejor, aterrizar en plena Rambla
     Sí, el hecho de trabajar en una emisora, inmersa en el gran cogollo de este gran paseo, que es más que un simple paseo, es una gran suerte y además me supone un aliciente profesional muy especial.

-¿Hasta qué punto?
     Hasta el punto que no dudamos, cuando tuvimos que definir al programa, de llamarlo Rambla Noche, uniendo así la nocturnidad, esencia y razón de ser el programa, con este carismático paseo barcelonés.

-¿Qué supone la Rambla para un periodista bohemio como tú?
     Un lujo. La Rambla siempre ha sido refugio de periódicos y periodistas y una zona donde siempre se ha cocido la actualidad de la ciudad.

-¿Aún lo es?
     Todo cambia, pero mantiene su latido. Antes, los grandes diarios barceloneses tenían sus redacciones en la Rambla, o cerca de ella. Hoy muchos sucesos ciudadanos aún pasan por la Rambla. Esto ya da una idea de que la actualidad ciudadana pasa y se vive por aquí. Hoy, donde ahora trabajo, una emisora  de Barcelona, continua teniendo sus reales en ella.

-¿Qué ventajas supone tener la redacción y la emisora aquí?  (No duda):
     El estar en la Rambla supone una gran ventaja respecto a otros medios. Es como tener una unidad móvil permanente, en el meollo de la cuidad. Además a nadie le cuesta venir al estudio, si hemos de entrevistar a un invitado, dado que como paseo por excelencia de Barcelona la Rambla tiene un continuo fluir de personas, personajes, sucesos, actualidades, eventos. A nadie le cuesta venir aquí.

-Venir a la Rambla es como un recreo…
     Un recreo, una gozada, un foco de inspiración. Lo que pasa en la Rambla no no pasa en cualquier otro lugar. Y esto es radiofónico al máximo. Y lo quiero aprovechar.

-Es un espectáculo vivo…
     Quien está en la Rambla, seguro que no se aburre. Es el mejor espectáculo del mundo. Por eso todos pasamos por aquí. Quienes paseamos continuamente por la Rambla, ya sea por obligación profesional, vecinal o por puro deleite, te das cuenta que se te contagia un espíritu abierto, que captas  todas las sensaciones que brotan en este paseo.  Personalmente consigo un estado de ánimo positivo gracias a esta presencia constante del paseo. Te abres de forma natural a la curiosidad.

-¿Vaya lujo, trabajar en la Rambla?
     Trabajar aquí, es un privilegio. Uno, aquí, no solo no se aburre sino que se inspira y se motiva. Eres más creativo, y para mi programa de radio, esto es fundamental. Para Rambla Noche,  esto me facilita el poder pulsar el ritmo barcelonés. Con esta presencia constante del paseo, se consigue mejor.

-¡Y más en un programa nocturno!
     El programa es a altas horas de la noche, y seguro que la vitalidad de la Rambla se proyecta de forma más directa en los contenidos.

-Esto ¿le beneficia?
     Clarísimo. La vitalidad nocturna del paseo influye en mi espacio radiofónico, que abarca toda la madrugada. Y no solo eso, sino que el mismo espíritu de la Rambla  influye en toda la emisora. La Ramblas son una fuente de información y una forma de vivir. Lo impregna todo, incluso el mismo edificio donde estamos. La radio que quiero hacer es una radio en vivo, la de las gentes de la ciudad. Y en Barcelona, lo más vivo son la Ramblas.

García Mateo, sabe lo que dice. Su amplio historial profesional se inició en el antiguo Diario de Barcelona y ha recorrido las emisoras más importantes del país, prestando su voz, su personal locución y sus juicios…
     Cuando estaba en otros lugares de España, siempre sentía nostalgia de la Rambla. Me faltaba la humedad, el sol, el olor de Barcelona, una combinación que solo los barceloneses sabemos captar. Me faltaban los paseos rambleros, la presión de esta ciudad.

-¿Has cumplido con un deseo?
     En cierto modo, sí. El retorno a la Rambla y con un programa nocturno que se llama Ramblas Noche, imagínate, mi alegría…

-¿Programa que ha sorprendido a propios y extraños?
     No sé… (me agradece el comentario), lo hacemos con mucho cariño y va dedicado al amplísimo oyente de noche, el más fiel y el más adicto de todos los escuchas radiofónicos.

Que tu retorno a la Rambla sea largo y ancho, como este paseo barcelonés que desciende al mar.


Angel Joaniquet
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jueves, 29 de mayo de 2014

Josep Maria Espinàs (escritor, periodista y viajero)


EL 'VIAJE A PIE' COMO ESTÍMULO DEL CONOCIMIENTO
[Entrevista publicada en selectaBarcelona, verano 2002]

Josep Maria Espinàs hace amigos al andar. Lo entrevisto cuando le anuncian que le han concedido el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes. Nos ha recibido muy amablemente y la entrevista ha estado continuamente interrumpida por las continuas llamadas telefónicas, felicitándole por el galardón. Y a pesar de su continuo ir y venir al teléfono, en todo momento nos atiende con suma afectividad. No cambió en nada nuestro programa. Ni su talante se alteró en lo más mínimo. Eso sí, le felicitamos, sinceramente, y  a pesar de su carácter humilde y poco dado a maximizar sus virtudes, reconoció que sí, que estaba muy contento de ser uno de los escritores catalanes reconocidos con esta distinción, que también la han recibido escritores  muy admirados por él com,o Miquel Batllori o Joan Corominas.  Y es que un premio siempre es valorado por la calidad de sus premiados.

Josep María Espinàs es el escritor de lo cotidiano. Columnista diario desde hace más de treinta años, sus reflexiones sobre el quehacer de las personas en el entorno en que le ha tocado vivir, son una crónica vital de la Cataluña del último tercio del siglo XX y  sus libros de viajes, son un  testimonio sociogeográfico de una España escondida y autentica, vista por un catalán.

Con 75 años, Josep María Espinàs, es un personaje vitalista, jovial y lleno de entusiasmos. En su haber, a parte de los artículos que publica en la prensa escrita, tiene un balance de 75 libros, lo que hace un promedio de un libro por año. Y de estos 75 libros, 15 son de ‘viajes peatonales’.

“Yo no escribo libros de viajes, escribo libros de caminante, de viajes a pie. Esta peculiaridad condiciona el resultado creativo y literario del libro” – nos comenta.

Precisamente éste era el motivo de nuestra charla: hablar de sus libros de viajes a pie, de la experiencia literaria que supone escribirlos y conocer su estilo, en este tipo de literatura. Un estilo directo, donde lo humano y lo cotidiano se eleva a la categoría de arte. Un maestro, sin duda, de la prosa catalana.

No quiere que se le identifique como el Camilo José Cela catalán, ya que según Espinàs “son dos maneras distintas de enfocar el viaje”. Fue compañero de ¨Cela en el viaje que el escritor gallego  realizó en el Pirineo de Lleida, y señala que Camilo: “en realidad solo hizo un viaje y medio a pie. En cambio yo he hecho 15 libros de viajes y todos a pie, porque para mí, el hecho de ir caminando forma parte de la metodología del libro que escribo, como es la manera de percibir el paisaje, los tiempos que transcurren, las sensaciones del cansancio”.

-Hoy son muchos quienes descubren lo que significa viajar a pie. ¿Es un snobismo, propio de una sociedad postindustrial esta actitud? ¿Una necesidad biológica del urbanita que vive encerrado entre cuatro paredes? O ¿es un talante casi deportivo de turismo?
            Mis viajes a pie son una experiencia literaria. Son una forma más que tengo para poder transmitir literariamente unas sensaciones.

-Nada que ver, entonces, con una necesidad de salir respirar aire puro, como buen urbanita que es?
            No. Los viajes a pie que hago no tienen nada que ver con los que hace ahora mucha gente. Yo nunca he sido un excursionista. No viajo para hacer kilómetros por el mero hecho de andar o hacer ejercicio físico. No. Yo viajo a pie para poderme aproximar de una forma más directa con el paisaje, a las gentes, para después hacer literatura.

-Sus viajes son literatura, no deporte
Exacto. Soy escritor, no un deportista. Eso sí. Aquí en Barcelona  camino mucho, cuando voy de una punta a la otra de la ciudad suelo ir a pie. No cojo ni el bus, ni el metro, ni el taxi. Voy a pie. A mis 75 años todavía puedo hacer 30 km seguidos y subir a pie de 400 a 1000 metros sin parar. Y eso que no llevo una vida excesivamente sana, porque aún fumo en pipa y mientras subo montañas, fumo sin parar. Además, como poca fruta, y menos verduras. En cambio consumo mucho chocolate, dulces, comidas grasas y contundentes. O sea, que soy el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer. Y menos un deportista.

-¡Escritor turista?
No. Nunca voy como un turista. Y mis libros de viajes no reflejan paseos turísticos. Busco precisamente lugares desconocidos, fuera de las rutas turísticas comerciales. Y no solo huyo del turismo industrial, el de tour operator, o el de las agencias de viajes, sino también del turismo rural. Voy a lugares recónditos, a pueblos que pocos conocen e intento que allá donde voy, el único forastero sea yo. Son sitios que solo los lugareños saben y que a veces ignoran incluso los habitantes de ciudades cercanas a estos entornos.

-¿Es un escritor sociológico?
            Me interesa mucho el contacto con la gente. Con gente no adulterada por el fenómeno turístico y que no tiene que tratar con turistas ni visitantes esporádicos de fin de semana o vacaciones estivales. Me gusta descubrir lugares remotos, escondidos.

-Geografía o gente ¿Que prefiere?
            A pesar de que el paisaje para mí es muy importante y forma parte del valor de estas zonas olvidadas que visito, lo importante es descubrir y describir el paisanaje. La gente es lo que importa, con el atractivo añadido de estar inmerso en un paisaje único.

-¿Cómo viaja?
            Mi método de viaje es simple y sencillo: una vez elegida la zona, me pongo a caminar.

-¿Sin más?
            Sí. No quiero que un programa adultere esta experiencia y me haga caer en prejuicios ya creados. Salgo sin buscar nada, pero encuentro mucho. Cuando inicio un viaje, salgo siempre a primera hora de la mañana y me dirijo directamente al pueblo más cercano. Mis etapas son de pueblo a pueblo. En zonas, como en Galicia, estas etapas son muy cortas, mientras que en otras zonas, como el páramo de Castilla o Andalucía, las etapas son más largas.

-¿No es muy reiterativo viajar siempre  así?
            En cada viaje las sensaciones que se crean son distintas. No hay un día igual, ni una ruta repetida…, aunque recorriera la misma el día siguiente.

- Es como un sumergirse al vacío…
            Viajar a pie es la manera menos traumática, y menos intrusiva de entrar en un pueblo y conocer a sus gentes. Es la forma más natural de introducirse en una comunidad y la gente te suele aceptar sin ningún reparo. En cambio, si llegas en coche, - y más si es de noche-  siempre serás un forastero, un turista, un capitalino. Aquí en Cataluña lo definimos muy bien: ‘un barceloní’. Si llegas a pie te haces vecino del pueblo, te integras en él de una forma natural. Entras en su mundo fácilmente. Conversas con uno, con otro y te conocen a medida que hablas con ellos. Entonces se abren a tí. Por curiosidad, por comprensión, por pena o por lo que sea, pero se establece una relación humana verdadera, que es imposible realizarla si llegas con un automóvil. Esto es lo que quiero transmitir mis libros de viajes a pie.

-¡No lleva ningún libro de ruta, un simple mapa, una cámara fotográfica?
            El ir a pie te obliga a vivir como ellos. Entras en una casa de comidas, en una fonda de habitaciones, tomas notas, explicas tu experiencia, se hacen amigos tuyos. Pero si ven un artilugio mecánico, un grabadora, una simple máquina de fotografiar, les cohíbes y no te tratarán como a un igual. Lo único que llevo es un mapa, para situarme en el espacio geográfico. Y a partir de aquí, improviso.

-¿Cómo en una jazz sesión, que tanto le gustan?
            La improvisación es una condición indispensable en este tipo de viajes. Las cosas saltan a tí, cuando caminas. Entonces es cuestión de cogerlas. En lo que no improviso es a la hora de marcar las distancias: voy a pueblos a  los que puedo llegar en una jornada, para poder dormir bajo techo.

-¿Ha dormido alguna vez bajo las estrellas?
            En mis primeros viajes, años tras, sí. Pero ahora intento tener un conocimiento previo de los sitios en donde podré hospedarme mínimamente para descansar, porque no soy un excursionista, cómo te he dicho, no voy con un saco de dormir, ni con un mochila.

-¡A pelo!
            Sí. No llevo equipaje.

-¿Cuál fue su primer viaje?
Mi primer viaje fue acompañando a Camilo José Cela por el Pirineo de Lérida.

-Sus primeros libros se centraban en Cataluña, pero ahora está descubriendo paisajes nuevos
Sí, primero fue Cataluña, País Valenciano, y después descubrí Castilla, el País Vasco, Galicia. El último recorrido que he realizado (aún no escrito porque acabo de llegar de él) es un viaje  Andalucía. He estado en una zona muy recóndita, la sierra Magina, en Jaén, ignorada incluso por muchos jienenses.

-¿Qué es Magina?
            Es una montaña que, a pesar de ser un parque natural, no está en ninguna guía turística. Es un lugar aislado, mágico. La gente va a la sierra de Cazorla, a Úbeda, pero no allí.

¿Qué ha encontrado?
Es una zona con mucho carácter, en la que encuentras personajes magníficos que yo, como escritor, puedo retratar, reproducir conversaciones, explicar cómo viven…

-Sin grabadora, ni máquina de fotografiar
            Sí, todo lo retengo en la memoria. Un viaje es una inmersión en el paisaje, tan absoluta, que es un pecado distraerte con artilugios que te apartan del verdadero cometido del viaje. Buscar un punto de vista para hacer un fotografía supone romper el encanto del camino y de la caminata.

-Solo camina, mira y escucha...
            Quiero que la libertad sea absoluta. Los aparatos limitan la capacidad de acción. Cuando llego a un pueblo, paseo por él, me lo miro. Si hiciera fotos rompería la tarea literaria.

-¿Y lo dice usted?, ¡que ha sido fotógrafo!
            Como fotógrafo he hecho muchas fotos para editorial Destino y sé que no puedes combinar la faceta de fotógrafo con la de escritor. Son dos mundos distintos, casi incompatibles. Cuando hago fotografías me enfrento al paisaje de una forma diferente. Intento buscar el ángulo más fotogénico, la luz más adecuada, el fondo más idóneo. Por eso no quiero entrar en esta dinámica, por otra parte muy fascinante, cuando viajo a pie.

-¿Cuántas horas camina?
            Cuatro. A veces seis. Depende de la geografía y la distancia ente pueblos. En ocasiones he tenido que hacer hasta treinta kilómetros para llegar a un pueblo. Pero esto es excepcional y lo hago si no hay más remedio. Yo no camino para hacer kilómetros, sino para llegar a otro pueblo. No tengo prisa.

-¿Qué zonas le han cautivado más?
            Todas. A pie, cualquier viaje es apasionante. Rompes con tu visión de hombre de ciudad, con la rutinaria forma de vida que llevas y descubres cosas que no te imaginabas. Pero si tuviera que quedarme con un viaje, puede que eligiera Galicia. La Galicia oculta y descubrir sus sensaciones, la Galicia desconocida, la Galicia rural de Santa Mariña, llena de pueblecitos. Es una vivencia única. La gente es muy agradable y conserva una forma de vida auténtica. Galicia tiene una capacidad de seducción especial para un caminante. Encontrarse, por ejemplo, con una pastora en un prado, acompañada de vacas y hablar con ella sobre su vida, la historia de su familia, es realmente enriquecedor.

-¿Cuándo dejó de viajar por Cataluña?
Deje de hacer literatura de viajes por Cataluña porque hay demasiadas zonas turísticas industrializadas y la pequeña dosis de aventura que tienen los viajes a pie, se ha perdido. Además me conocen demasiado y creo que el encanto de viajar a pie es que nadie te reconozca, que te traten como la persona que eres y no la figura que representas. En Cataluña voy a un pueblo y el concejal de Cultura anuncia que el ’Espinàs está aquí’ y te invitan a comer a tal sitio, a que conozcas aquella magnífica ermita… Yo no busco esto. Lo que yo quiero es ser libre, descubrir los lugares por mí mismo, sin ningún tipo de interferencia externa.

-Pero usted es un urbanita convencido
            Sí, soy una persona de cultura urbana, muy barcelonés. Me gustan mucho las ciudades y cuando hago turismo convencional las visito. Como turista. Con máquina de fotografiar. Hay gente de ciudad que va al campo, a buscar la naturaleza, tranquilidad, porque dicen que la ciudad les estresa. A mí en cambio Barcelona nunca me ha estresado. Me gusta su actividad. Pero como escritor, los viajes a pie me ofrecen unos estímulos, unas sorpresas, que luego aprovecho para escribir.

-¿Qué tipo de estímulos?
            Ver la enorme diversidad de gentes. Siempre nos relacionamos con la gente que tenemos en nuestro entorno, la que ya conocemos, la que nos cae más simpática o la que necesitamos para trabajar. Gente que ya sabemos cómo actúa y actuamos ante ellas, sin darnos muchas sorpresas. Pero en estos viajes vas a lugares que no conoces, y no conoces a nadie y te encuentras con gente que no te esperas y tienes que convivir con ella. Esto es muy estimulante. Son personas a las que no necesitas, ni ellos te necesitan a tí. Por ello la relación que se establece es de pura sinceridad. Tienes el privilegio de estar junto a ellos y competir durante unas horas una vida, que no es tuya.

-¿El exotismo está en lo desconocido?
            Lo exótico es lo que no conocemos. Y puede que está a la vuelta de lo esquina. Hay personas que creen que realizar un viaje exótico es ir a las Seychelles o a Thailandia y no se dan cuenta que allí, donde llevan al turista, ya no queda nada de lo exótico que tenía para un occidental estos lugares. Ir a ciertos lugares, a veces, es ir a un hotel estandarizado de una cadena hotelera internacional,  todos similares, recorrer los monumentos y calles predeterminados por las guías turísticas, ver casi las mismas gentes que ves en tu ciudad. Todos son turistas como tú y llevan el mismo programa. Mira, se vive un contraste más fuerte viajando por la Galicia escondida, que yendo a lugares que están literariamente muy descritos y la gente está muy contaminada por tanta información.

-Usted camina por zonas concretas, no hace largas peregrinaciones…
            No ,yo no hago caminos de Santiago, por ejemplo. Esto no entra en mi filosofía del viaje a pie. Aquello, más que un viaje a pie, es una manifestación de otro tipo. Cada día salen más de 600 personas de un pueblo para hacer un serie de kilómetros, todos disfrazados, algunos con vestimentas de vivos colores, que parecen van en manifestación o a un festival de música. Mis viajes no son esto, son una experiencia más personal, íntima y casi solitaria, de tipo literario.

-¿Un viaje místico?
¡No, por favor! Mis viajes nada tienen que ver con el misticismo, ni tampoco son viajes de terapia psicológica. Son simple y llanamente, un placer personal, una experiencia literaria, que me permite descubrir nuevas cosas. Y después, transcribirlas.


Angel Joaniquet.

martes, 8 de abril de 2014

Víctor Ramírez, (pintor chileno neoexpresionista)

El pintor chileno, Víctor Ramirez, en el taller de la calle Mercè de Barcelona
[Entrevista publicada en la revista ‘L'ArtPordà’, en mayo 1989]

‘LA MATERIA CON LA QUE ESTÁ HECHA UN CUADRO NO ES ABSTRACTA, ES REAL’

La fuerza expresiva de la pintura de Víctor Ramírez queda patente en sus óleos. De ellos se desprende un expresionismo espontáneo que imprime a sus telas una personalidad propia. Reflejan esta condición del artista que vive por y para la pintura. Ramírez busca en su arte la comunicación y la transmisión de unos sentimientos que le vienen de muy lejos. De la tradición cultural de su pueblo. Del impacto de unas imágenes, grabadas en su mente, en sus recuerdos, y trasmitidas a través de los pinceles.

El mismo ejercicio físico que supone toda acción de pintar, queda reflejada en su pintura. La simbología que  ha tomado en su última producción, es doble,  una es la referencia a la fuerza del caballo, como proyección de la potencia física de la naturaleza; la otra, el desgarro de la persona en comunicación, o por falta de ella, a veces erótica, con sus semejantes.

Para hacer comprensible este vitalismo expresivo. Víctor Ramírez utiliza la fuerza del rasgo, del contorno figurativo, del color. Un color que bajo la técnica de una visión abstracta, enfatiza la potencia comunicacional de sus telas.

- Fuertes y duros, tus cuadros, unos óleos que parecen un murales callejeros.
Los trazos, la propia textura, el relieve de los cuadros, forman parte de esta concepción que tengo del arte.

- Sublimas la línea, el rasgo y de forma indirecta, el color.
Es la materia tangible con la que dispongo, no es nada abstracto, es real…La materia con la que está hecha un cuadro, la tela, las pinturas, el mismo ejecutor, no es un hecho abstracto, es real.

-  Pero algo hay de abstracción.
Por descontado. Para mí es muy importante el trazo, la línea, lo que hay de un cierto resto de dibujo, a veces desaparecido o difuminado, pero que está en toda  pintura.

-Como un rastro perdido, invisible…
… Pero no del todo.

Victor Ramirez, chileno, nacido en Arauco, en la tierra de los mapuches, cuyos habitantes fueron denominados como araucanos por los primeros europeos que pisaron aquellas tierras del Sur de Chile, a pesar de sus quince años viviendo en Barcelona, no ha olvidado sus raíces americanas.

Soy americano, pero como pintor, me siento catalán. En el fondo me he hecho pintor aquí.

Expresionista nato, pinta lo que quiere comunicar, que no es otra cosa que la fuerza, el vigor, el eros, a través de la pintura. Víctor Ramírez expone estos días en el Taller Picasso barcelonés su última obra. Las ha ejecutado muy cerca del lugar de la exposición, donde ahora tiene el taller, en la calle Mercè. Aquí ha presenciado la fuerza del caballo y el erotismo desbocado de esta parte de la Barcelona portuaria.

- ¿Satisfecho con el resultado de estos meses de duro trabajo?
Sí. Estoy satisfecho con lo que he hecho. Y parece que ha sido reconocido.

- ¿Alguien ponía en duda tu talento?
No, pero ahora parece que sí se está valorando mi trabajo.

- Por tendencias, ahora parece que se ha puesto de moda de nuevo la pintura neoexpresionista, ¿ésta corriente ha hecho revalorizar tu obra en el gusto del comprador…?
Si, ahora me encuentro más cómodo cuando expongo. Mi pintura siempre ha sido la misma, pero ahora parece que se entienda más. Por esta simple razón, porque se está poniendo de moda otra vez el neoexpresionismo en esta ciudad, noto que mi pintura es mejor aceptada por el público, se la aprecia más.

- ¿Pero tú no sigues el compás de ninguna moda?
No. No  sigo ninguna moda. Yo siempre ha pintado así. Al principio se me criticaba y casi llegué a acomplejarme. Pero no podía -ni quería- pintar de otra manera.

- Lo compruebo.
Yo pinto lo que siento. Para mí fue un gran alivio el corroborar, cuando viajé a Berlín a principios de la década de los ochenta, que allí se estaban realizando cuadros como los que yo siempre he ejecutado.

El descubrimiento del neoexpresionismo por parte del coleccionista español ha posibilitado la mejor comprensión de la obra de Ramírez. E insiste:
Antes pintaba igual, pero he de reconocer que había en mí un cierto complejo que afectaba a mi obra, pues me atormentaba el hecho de que ‘lo que hacía no era lo que se llevaba’ y esto, de una forma inconsciente reprimía mi pintura.

- ¿Has superado este complejo?
Sí. Ahora pinto con mayor libertad, pues sé que la pintura actual está pasando por un momento de desconcierto y sé que hay círculos donde se aprecia el tipo de pintura que hago.

Una pintura de cariz expresionista, en que el color expresa todo un lenguaje, y donde la figura humana, en erótica unión con el caballo, siempre presente como símbolo de la fuerza material del hombre, forman un todo que marcan el estilo de este artista chileno, inmerso en el barrio marítimo de Barcelona..


Angel Joaniquet 

martes, 24 de diciembre de 2013

Jorge Núñez Segura (pintor marítimo)

Núñez Segura en su estudio barcelonés, con el cuadro el naufragio del 'Maria Assumpta'

[Entrevista publicada en la revista ‘nautas’ otoño 2005]
UNA VISION DEL MAR, EL VIENTO, LAS VELAS Y LAS OLAS

Han dicho de él que es el mejor pintor español de veleros y del mar. Como señaló el crítico de arte José Rubio en el diario ABC, Jorge Núñez Segura “tiene la misma manera que han tenido siempre los pintores ingleses al tratar los barcos y el mar”.

Este pintor barcelonés, de procedencia paterna ferrolana y materna madrileña, hijo y nieto de marinos, [su padre fue práctico en el puerto de Barcelona y su tío Francisco Núñez Rodríguez fue almirante y gobernador de la antigua Guinea Española], es un pionero de la pintura marítima española.

“El aprecio que los entendidos tienen de su arte, sobre todo en Inglaterra, país sensible por excelencia a todo lo relacionado con el mar y la pintura paisajística, acreditan su práctica y cualidad expresiva, basada en un cromatismo sutil, un equilibrio de la composición y la seguridad de la pincelada” -escribía un crítico en la revista Mediterránea-

            -Yo he sido la oveja negra de la familia, no he seguido la tradición familiar, es decir no he sido un marino profesional como ellos hubieran querido que fuese. Pero en el fondo este substrato ha pesado tanto en mí, y en toda mi vida he mantenido un ligazón estrechísimo con el mar, a través de la pintura. Pinto el mar y a sus hombres, los barcos y sus ambientes, porque me sale de forma natural, casi sin querer, -nos comenta Núñez  Segura.

- Pero usted ha navegado, conoce en mar por dentro…
            Claro y navego, como hobby. Pero a pesar de que realicé estudios náuticos, en la Escuela Náutica de Barcelona y navegué embarcado en los mercantes españoles que “hacían el Atlántico”, pronto lo dejé para poder pintar, y el mar se ha convertido en mi fuente principal de inspiración.

-  A mediados de los años cincuenta deja la carrera náutica y se va de España.
            Me desplazo a Paris, donde conozco una nueva forma de entender la vida y con la excusa de perfeccionar mi técnica pictórica, me asiento en la ciudad francesa donde viví un momento de formación bohemia, ya que a nivel técnico era muy difícil aprender algo más, pues, durante mis años en Barcelona, pasé por el estudio de uno de los mejores  retratistas de la época,  Francisco Sainz de la Maza, que preparaba a futuros arquitectos en la técnica del dibujo, en su estudio barcelonés.

- ¿El perfeccionismo en el trazo del dibujo, que tanto caracteriza su obra, la aprendió rodeado de futuros arquitectos, en el paseo de Gracia de Barcelona? 
           Sí. Alguien me ha dicho que yo no pinto barcos, sino que los construyo en el lienzo. Este es el valor que muchos dan a mi pintura. Son barcos reales, no invenciones de aficionados que no entienden de arquitectura naval y se atreven a pintar barcos. Hay artistas que pretenden pintar cuadros de  barcos y veleros y no saben por dónde viene el viento. No entresacan el auténtico escenario en donde se mueven los barcos, es decir el mar, las dársenas. Quieren pintar un noray y no saben para que sirve realmente. Este desconocimiento se nota en el resultado final, que hace que esos cuadros parezcan falsos.

- ¿Cómo llega a Inglaterra?
            De París me fui a Londres y en Inglaterra me caso con una artista inglesa, Jane Webster, mi esposa, con la que comparto, hasta la fecha, pasión por la pintura y por los paisajes de la campiña y el litoral inglés.

- ¿En Inglaterra redescubre el mar?
            En cierto modo. Pero a mí nadie me tenía que descubrir el mar, lo mamé desde pequeño en mi familia, Como decía, toda mi familia procedía de la  profesión de marino. Pero sí es verdad, que aquí, en Inglaterra, descubrí una nueva forma de ver el mar, pero en el arte. De interpretar en pintura todo el dramatismo de la naturaleza marítima.

- Y del estilo del pintar inglés, ¿supongo?
            Soy un fervoroso admirador de la pintura de Jack Spurling y Montagne Dawson, ya desde pequeñito. Desde que mi padre me traía estampas de barcos, regaladas por capitanes de buques que atracaban en Barcelona. Muchos de esos grabados eran reproducciones de cuadros de estos artistas. Creo que son ellos los que mejor han  sabido captar  la manera de pintar los barcos y los mares y creo que fue lo que provocaron que aquel niño, una vez mayor, se dedicara a pintar.

En cierto modo, estos pequeños detalles de la infancia son lo que nos marcan  toda una vida.

La obra de Nunez está repartida en todo el mundo, su estilo, reconocido por los más exigentes críticos y expertos de la pintura histórica y marítima. Su nombre tiene referencias en un diccionario tan objetivo como The Dictionary of Sea Painters of Europe and America, de E.H.H. Archibald, conservador del Museo Marítimo de Greewicht y en ediciones del SeaBreezes o del ChasseMarée. Jorge Núñez, es un heredero de esa forma de colorear los lienzos con grandes temas marinos, que tanto gusta a los ingleses, que lo consideran un pintor propio. Su reconocimiento es tal que la R.N.L.I. (la Royal National Lifeboat Institution, sociedad de salvamento marítimo) posee varios cuadros suyos, y el artista donó el día de la botadura del “Citty of Sheffield”, una de las embarcaciones de salvamento, un cuadro que representa a esta embarcación que compartió bautismo con su amiga la duquesa de Kent, esposa del presidente de la R.N.L.I. Sus cuadros están en Poole (Desset) en la sede de la R.N.L.I. y en España se encuentra obra suya  en el Museo Naval de Madrid, donde se exhibe su famoso cuadro del Galatea, y los hundimientos del Jaime I y el Baleares, y en el Museo Marítimo barcelonés, donde a parte de varios cuadros, ilustró una sala sobre la construcción naval en la historia, con 14 obras suyas. También hay cuadros suyos en la Subsecretaria de Pesca Marítima, de Madrid, en el Museo Ponce de Puerto Rico, en la Ecole Navale de Livorno, donde preside un inmenso mural el despacho del almirante de la zona, así como en innumerables museos de Inglaterra como el Garden Galery, en Hachey House y el museo de Loughborough.

- Sus pinturas están en todo el mundo, incluso en el fondo del mar.
En octubre de 1.990, una colección de mis cuadros que se habían exhibido en el Centro Cultural de Palma e iban embarcados para su regreso a Barcelona a bordo del mercante Uralar III. Debido a un temporal de Norte, el contenedor, en el que iban alojados estos cuadros, cayó al mar, perdiéndose esta obra a más de 2.000 metros de profundidad.

El mar tiene esas cosas. En la trayectoria de Núñez Segura, detalles como este aún dan mayor valor dramático su obra.

- El dramatismo de sus cuadros hace que Ud. sea relacionado con las grandes tragedias de las gestas náuticas. ¡Incluso ha presenciado naufragios en directo...!
Fui testigo presencial del naufragio del Maria Asumpta, en 1995. Esta embarcación era una polancra-goleta construida en la playa de Badalona en 1.858 y que abandonada como pontón en el puerto de Málaga, en el año 1.982 fue adquirida por Mark Lichtfield, un inglés que la restauró y la utilizó para realizar navegaciones en chárter a lo largo y ancho del Atlántico y del Mediterráneo. Esto fue hasta que, después de diez años de muchas navegaciones, en un mes de mayo de 1.995 [todas las primaveras, Núñez pasa una larga temporada en la costa de Cornualles, para inspirarse y pintar la campiña y los acantilados de la zona], esta goleta naufragó frente los acantilados del mar de Cornuelles (Inglaterra). La goleta tenía como puerto base la rada inglesa de Charles Town y en este viaje, vi al Maria Asumpta naufragando. Sufrí ver como se hundía de forma irrecuperable en la entrada de Padstow, sin poder hacer nada. Era un dia de fuerte temporal.

- ¿La reconoció…?
Sí. La tenía muy vista. Nunca olvidaré la escena. Me encontraba allí pintando, cuando de pronto vi que una embarcación mastilada iba a la deriva y acabó empotrándose en el acantilado. Cuando se acabó el rescate fui a visitar a su armador, mi viejo amigo Mark. Estaba abatido y depresivo, por la muerte de tres de los enrolados a bordo y por el hundimiento de esta joya de la arquitectura naval destrozada y perdida para siempre. Se lamentaba de aquella desgracia, y pretendía no pensar más en su goleta mediterránea destrozada frente estos acantilados, tan lejos de su mar de origen... Fue horrible aquella visita. Después hice un cuadro. Un homenaje a este velero y a los hombres que estuvieron en algún momento de su vida a bordo de él. No he querido vender este cuadro.

El mar, como origen de todo, es la meta última de todo marino, pensé.

Angel Joaniquet