UN MAESTRO DEL VIENTO
[Entrevista publicada en la revista Mediterránea, de febrero 1995]
Si usted navega a vela tiene muchas posibilidades de que el
elemento motriz de su embarcación lo haya confeccionado Toni Tió. Este
deportista nato, que ya desde joven compaginaba sus estudios de ingeniería industrial con la
práctica de la vela, es una referencia empresarial en el mundo de la vela
española.
Empezó a navegar probando todas las modalidades de
vela que se practicaba en Cataluña (desde el patín, pasando por el finn, el
470, el soling) hasta saltar a la vela crucero, ya como patrón de veleros que
participaban en la mítica regata inglesa
Fastnet, en la que quedó segundo en el año 1975 con el Flamingo. Conquistó el
campeonato de Europa de 1/4 ton. en 1978 y ya en la década de los ochenta, participó en el circuito de regatas del SORC, en el calendario norteamericano.
Pero Toni Tió es algo más que un industrial o un empresario:
es una persona enamorada del mar, del viento, de la naturaleza. En su 'factoría de velas' en Vilassar, mantenemos una charla, más metafísica, que física, sobre este elemento mágico que es el viento.
-¿Para diseñar una vela, se ha de
saber navegar?
Ayuda
mucho. A parte del aspecto puramente técnico, de física aplicada, el diseño de una vela, después de integrarlo en un proceso industrial, para un velero –diseñador y confeccionador de
velas- es muy importante, conocer las reacciones del viento en una embarcación y, sin duda, si éste tiene experiencia en navegar, le ayudará mucho, porque supondrá saber lo que ello comporta, y conocer previamente como
actúa el viento sobre una superficie vélica. Si a priori este comportamiento lo ha experimentado antes,
navegando, llevando un barco, le será mucho mas fácil su tarea, a la vez que apasionante, del
diseño de unas velas.
-Toni Tió, ¿ha sabido diferenciar
la vertiente empresarial, de industrial dedicado a proveer veleros, al estrictamente personal,
en su aspecto deportivo?
Sí.
Mí faceta deportiva es un cuestión netamente privada. No he querido hacer nunca bandera de ella, aunque
evidentemente, a veces, esto es inevitable.
-¿Le sale su veta de
navegante de competición… cuando 'dibuja' una vela?
Seguro.
Como entusiasta del mar, del viento, y de la competición, cuando me pongo delante del ordenador, o
delante de un papel, para concebir una vela, mi experiencia como navegante
tiene un rol importante. Y el espíritu competitivo hace que intente diseñar 'la
mejor vela para este tipo de barco'. Es importante saber que ha de ser resistente y amoldable
a un elemento duro e imprevisible, como es el viento. Y todo ello, y más si es para una embarcación destinada a mar
abierto, te exige conocimiento, experiencia y dureza en la ejecución.
-¿Que es para usted el viento?
A
parte de mi actual forma de ganarme la vida, diseñando y confeccionado velas...,
¿qué es para mi el viento?... pues, es algo indefinible, que atrae, por que es imposible de ver, pero si notarlo y comprobar sus efectos. No lo ves, pero lo
sientes, y de forma muy patente a través de sus efectos físicos sobre la
naturaleza y en las personas. Hay vientos que tonifican, otros, incluso, enloquecen a los
animales y personas.
-¡Pero el viento se ve, o eso dicen
los regatistas!
Claro
que se ve. Ves sus efectos en los leves borreguitos que se levantan en la
superficie del agua. Se ve en el horizonte, cuando está quebradizo. Su
inexistencia se nota en los momentos de calma y mar plana. Lo ves a través de color que
toma el cielo en una determinada hora. Y lo notas en la sacudida de una vela o
en la rigidez que toma el timón… Este sentimiento, de notar lo intangible, de
sentir lo invisible, de no verlo y tenerlo presente, hace que entres en
comunicación, a través de él, con el entorno natural que te rodea, allí donde lo sientes.
-Sí, el viento está en todas
partes. Es el aire en movimiento dicen…
El
viento lo envuelve todo. Y aún sin verlo, notas su presencia. Si un persona
tiene ocasión de disponer de un
instrumento (molinos de viento, por ejemplo), o de un vehículo, como lo es una
embarcación a vela, se le puede transmitir y notar esta fuerza invisible que nos envuelve, -que es el viento- y poderlo dominar, y jugar con él. La sensación y el efecto que esto ocasiona
a quien lo prueba hace que se enganche en esta práctica y que ya no pueda vivir sin
él.
-¿El viento es un medio para comunicarse con
la naturaleza…?
Gracias a la
vela, te comunicas con el viento. Conectas con él y él te pone en conexión con
la naturaleza. El viento, con su halo invisible, te ayuda a comprenderla, a
quererla y a respetarla. En definitiva, a integrarte en ella. Te absorbe.
Incluso te hace reflexionar. Sentir. Gozar. Es un estilo de vida.
-¿Qué vientos le dicen algo?
Como
persona nacida en Sant Pol de Mar, un
pueblo del Maresme, lo que antes se conocía como la Costa de Llevant de
Barcelona, me siento identificado con el viento térmico de esta zona marítima.
Aquí no tenemos nortes (la conocida Tramontana), ya que la cordillera del
Litoral del Montnegre, el Corredor, Sant Mateu, el mismo Montseny, hacen de
barrera protectora. Por esto me gusta mucho para navegar el excelente viento térmico (conocido como marinadas, por que vienen del mar) que
aquí denominamos garbí, ya que nos viene un poco del SW. Lo que sí tenemos en esta costa son
los duros levantes (vientos del Este) e incluso los xalocs i mitjorn, que proceden del Sur
y a veces son terribles. Pero por lo general en esta zona gozamos del garbinet.
Cuando sopla Tramontana, aquí suele entrar un levante, no húmedo, con cielo
sereno, ideal para correrlo con pequeñas embarcaciones en paralelo a la costa,
pero intentando no alejarse del socaire del litoral, para no perderse en medio del canal balear…
-Y de otras zonas, ¿cuales son sus vientos amigos?
En todas partes
existen estos vientos de marinada, excelentes para navegar. Así, cuando navego por Mallorca y
entra el conocido embat, me recuerda mucho a nuestro garbí de la costa
barcelonesa, al igual que cuando estoy en Huelva y entra el foreño, o en Galicia
con los noroestes, o cuando estoy en la costa sur de Inglaterra, en el Solent,
que con el cambio de marea entra el viento de mar. Todos estos vientos me
hablan como en casa. Todos son similares, a pesar de estar en muy distinta latitud.
Y con todos ellos he disfrutado navegando a vela. Para no hablar del alisio del
Atlántico, el fantástico viento que sopla desde las Canarias hasta el mismo
Caribe.
Angel Joaniquet
Angel Joaniquet